El Gobierno organiza el «17 de octubre» en septiembre para defender a Cristina Kirchner y disimular el ajuste de Massa

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Un estado de movilización permanente. Alberto Fernández convocó para el 16 de septiembre y Máximo Kirchner para el 3, pero habrá una seguidilla de movilizaciones para respaldar a la vicepresidenta y condenar a la Justicia.  ¿Por qué D’Elía habló de «prepararse para la batalla?»

 

En un clima de descomposición política, el gobierno de Alberto Fernández, el peronismo y el kirchnerismo preparan un “17 de octubre” para defender a la vicepresidenta Cristina Kirchner de sus causas judiciales, pero en este caso será en el mes de septiembre. Además de intentar amedrentar al Poder Judicial y a la oposición, servirá para poner en segundo plano el ajuste fiscal del ministro de Economía, Sergio Massa, que viajará a los Estados Unidos para hablar con el FMI.

“Mientras estén llegando las boletas de luz, gas y agua con los aumentos en septiembre, el índice de inflación de agosto se ubique en 7% y se produzcan recortes en los ministerios, la política discutirá el conflicto entre Cristina Kirchner y la Justicia”, dijo a A24.com un operador del oficialismo con llegada al Presidente.

El plan es entretener al electorado propio con la épica de la persecución judicial y la dialéctica del enemigo común -la Justicia, los medios, la oposición- para que los precios duelan menos, o al menos sacarlos de la tapa de los diarios.

En esa lógica, Alberto Fernández y el peronismo cerrarán filas con Cristina Kirchner, tras recibir el pedido de condena de los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola por 12 años de prisión, acusada de corrupción y de ser jefa de una asociación ilícita y administración fraudulenta por la causa Vialidad.

No se hablará de ajuste, frente al ataque judicial

Cristina Kirchner le había dado órdenes a La Campora de no hablar del ajuste fiscal de la gestión de Massa, que por ahora presentó una suba de tarifas y una poda de 210 mil millones de pesos a los ministerios (70.000 millones en Educación) que la vicepresidenta no le había permitido al ex ministro de Economía Martín Guzmán.

Tras la acusación de los fiscales Luciani y Mola, el kirchnerismo se movilizará y centralizará su foco en el caballito de batalla de la persecución y el lawfare para apuntar a los viejos enemigos Mauricio Macri, la prensa y la Justicia. “El gobierno con esto cambia de tema. En lugar de tener que hablar de ajuste, hablará de Cristina”, señaló a A24.com un avezado dirigente del peronismo.

Mientras La Cámpora despotricará contra los poderes fácticos que persiguen a Cristina Kirchner, Sergio Massa viajará el 6 de septiembre a los Estados Unidos para renegociar el acuerdo y fondos con el FMI, buscar financiamiento del Banco Mundial y el BID, y atraer inversores en energía, petróleo y minería, en especial el litio. Habrá una división del trabajo: la política discutirá en la calle y Massa en Washington.

Una estrategia progresiva de movilización callejera permanente

“La idea es ir haciendo muchas marchas, instalar la consigna de la movilización permanente, y terminar en una movilización grande”, señaló a A24.com un funcionario de un ministerio de Alberto Fernández. Se busca un estado de confrontación política para agitar el conflicto contra el “enemigo común”.

Es por eso que el Presidente acordó este jueves con la conducción del PJ nacional convocar a una marcha multitudinaria de todo el peronismo para el 16 de septiembre próximo para respaldar a Cristina Kirchner y el diputado Máximo Kirchner fijó como presidente del PJ bonaerense un congreso provincial para el 3 de septiembre con su madre como principal oradora, en lo que se transformará también en una gran movilización.

“La idea es instalar la estrategia de movilización permanente. Capaz instalan carpas en Recoleta o en el Congreso y Tribunales, dónde puedas estar a cualquier hora”, señaló un funcionario.

“Capaz que en la casa de Cristina en Recoleta no hace falta la carpa porque siempre habrá gente”, señalaron. Los vecinos de Recoleta acumulan malestar por el corte permanente de la esquina de Juncal y Uruguay y el blanco de las críticas es el gobierno porteño de Horacio Rodríguez Larreta por dejar que los militantes de La Cámpora corten la calle.

Luis D’Elía también prepara su propio «17 de octubre»

El 17 de octubre de 1945, una multitudinaria movilización popular hizo regresar a Juan Domingo Perón de la Isla Martín García, donde estaba preso y detenido por el gobierno de Edelmiro Farrell. Tras su discurso frente a la Plaza de Mayo llena y enardecida, se transformó en el líder que llegaría a la presidencia al año siguiente.

El 16 de septiembre también fue una fecha simbólica: la Revolución Libertadora derrocó a Perón en 1955. Alberto Fernández y Cristina Kirchner reeditan esas postales para retemplar el ánimo de lucha de sus jóvenes militantes. También lo hizo el líder piquetero Luis D’Elía, del FTV Miles, que mediante un audio interno convocó a sus «compañeros, compañeras y compañeres» a un zoom para este viernes a las 19.

La consigna será “analizar el estado de situación” y “prepararse para la batalla” en todo el país, porque se “viene una etapa de confrontación contra la oligarquía y el imperio”. Este viernes al mediodía se reunirá con el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, para proponerle un “gran piquete” en el municipio por tiempo indeterminado y 20 o 30 cortes en todo el país. El audio tuvo dramatismo y prometió una confrontación dura en las calles.

El PJ porteño y La Cámpora comienzan en Parque Lezama

Por otra parte, la agrupación La Campora, que lidera Máximo Kirchner, prepara su seguidilla de actos y marchas en apoyo a Cristina Kirchner y estimulará todas las formas de movilización posible. Como parte de ello, el PJ de la Capital Federal hará un acto este sábado en el Parque Lezama con el camporismo.

Una proclama interna camporista puso en blanco sobre negro la estrategia progresiva de actos hasta llegar a una gran movida: “Visto y considerando lo que venimos hablando, para pasar en limpio lo que viene, la idea es desarrollar infinidad de convocatorias a lo largo ancho del país, con total libertad respecto a los formatos: todo suma, todo sirve”.

En lenguaje setentista, prosigue: “En una segunda instancia ir generando hechos políticos de mayor volumen ya sea de carácter sectorial, provincial y demás, hasta llegar a una instancia unificadora en términos de movilización que se irá definiendo con el correr de los días en función del devenir de los acontecimientos”. Y concluye: “Que florezcan mil iniciativas en defensa de Cristina que es defender al peronismo, a la democracia y, definitiva, al pueblo mismo”.

Alberto Fernández echó nafta al fuego en lugar de apaciguar

Cuando la situación pedía apaciguar los ánimos, Alberto Fernández echó nafta al fuego al comparar la muerte del fiscal de la AMIA Alberto Nisman con el destino del fiscal Diego Luciani y blandió la posibilidad de un final similar. “Hasta acá, Nisman se suicidó; espero que no haga algo así el fiscal Luciani”, dijo el Presidente que calificó el alegato contra Cristina Kirchner como “disparate jurídico”.

El profesor de Derecho Penal e hijo de juez, como se definió el Presidente, pasó por alto un detalle técnico de la causa Nisman: la carátula es por homicidio y no por suicidio, supuesto que no se demostró.

Por ahora, está probado mediante pericias que a Nisman lo mataron y existen procesados por ser supuestos partícipes necesarios en un homicidio: el técnico en informática Diego Lagomarsino y dos custodios de la Policía Federal. “Lo que dijo el Presidente es una barbaridad”, dijo a A24.com una fuente de la causa Nisman.

Descontrol y falta de prudencia, dicen los magistrados

Las declaraciones del Presidente desataron una tormenta de rechazos. El juez civil y comercial Marcelo Gallo Tagle, presidente de la asociación de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial, dijo a A24.com que “me preocupa mucho, porque el nivel de descontrol que hay en cuanto a las manifestaciones que se están realizando me muestran que hay un desorden y preocupación en quien las realiza”

Señaló que “todos se están saliendo de eje, creo que no lo ha dicho como una amenaza, sino por apresuramiento, es una frase absolutamente desafortunada y de mal gusto, pero lo más grave que es el presidente de la Nación y no puede escindirse de ese cargo y tiene que hablar con la mayor prudencia”.

Concluyó que “en esta situación tan crispada, un comentario como ese, tal vez no lo hizo con tono amenazante, pero provoca situaciones de violencia, aunque no lo haga intencionalmente”.

Los fiscales se sintieron agredidos y reaccionaron

Luego de reunirse con los fiscales Luciani y Mola, el procurador General de la Nacion, Eduardo Casal, le manifestó al Presidente en una carta su “profunda preocupación” porque sus palabras son “una clara perturbación en el ejercicio de sus funciones”. En la Casa Rosada cayeron como una bomba estas repercusiones.

Máxime cuando Diego Luciani le respondió a Alberto Fernández que su intervención “es preocupante, un grave avasallamiento” y la Asociación de Fiscales y Funcionarios del Ministerio Público repudió “enfáticamente” las declaraciones del Presidente: “Sus dichos poseen un contenido desagradable y temerario hacia un fiscal que ha cumplido con su labor”.

Mientras tanto, el bloque de legisladores de Juntos por el Cambio pidió el juicio político contra Alberto Fernández: “El Presidente no debe opinar y mucho menos intimidar a la Justicia”. Y lo acusaron de “amenazar” al fiscal y “violentar”.

Se abrió una nueva grieta en la oposición: Manes no firmó el juicio político

Sin embargo, se abrió una nueva grieta en la oposición. El diputado Facundo Manes no quiso firmar el juicio político junto con los diputados Cristian Ritondo (PRO), Mario Negri (UCR), Rodrigo De Loredo (Evolución Radical), Juan Manuel López (Coalición Cívica), Margarita Stolbizer y Ricardo López Murphy, entre otros.

Manes señaló que “acá hubo un delito de corrupción con mucha plata de los argentinos y es un error sacar esta discusión del plano de la justicia y llevarla a la política”. Y agregó a A24.com que «no hay que realizar pedidos de juicio político de forma prematura, por la gravedad institucional que implica”.

Sostuvo que “el presidente hizo una declaración muy reprochable y ahora estamos hablando de cualquier otra cosa y favoreciendo a Cristina Kirchner, desviando la mirada del tema central: un juicio millonario por corrupción”. Mientras en el oficialismo cierran filas con Cristina Kirchner, en la oposición encontraron un nuevo motivo para discrepar.

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