El «Plan Batakis» tiene el acuerdo de Cristina y Massa para evitar una crisis, para luego volver al distribucionismo

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En el kirchnerismo no cayeron bien las medidas, Cristina Kirchner las apoya sólo para esta coyuntura. Yasky y Grabois, en pie de guerra. ¿Cuánto durará la tregua?

El gobierno de Alberto Fernández tiene la sensación de haber disparado una de sus últimas balas de plata. El plan de “equilibrio fiscal” de la ministra de Economía, Silvina Batakis, fue respaldado en silencio por la vicepresidenta Cristina Kirchner, sin entusiasmo ni apoyo explícito. Existe un sabor amargo en el kirchnerismo, donde señalan ahora que es un plan coyuntural para evitar un escenario de crisis y que luego de superada se retomará el distribucionismo. El ajuste fiscal tiene un plazo fijo: la campaña electoral de 2023.

Según confiaron fuentes kirchneristas a A24.com, “después de este plan ortodoxo, seguramente se aflojará y se distribuirá más para afrontar las elecciones de 2023”. Pero por ahora, «había que tomar» este remedio amargo.

Para La Cámpora, por lo bajo, y para los partidos de izquierda se trató de un “ajuste salvaje” que el ex ministro saliente Martín Guzmán proponía pero el kirchnerismo bloqueaba. Para la oposición y para los mercados fue “insuficiente”, dejó “sabor a poco” y muchos interrogantes de “si se cumplirá”.

Pese al “equilibrio fiscal” anunciado, el Boletín Oficial informó ayer sobre diez nombramientos en la planta de directores y coordinadores del Estado, entre ellos una directora de Talento Humano del Ministerio de Salud.

El viernes había habido ocho designaciones de segundas líneas. Y la semana última, la AFIP mediante la Disposición 123 agrandó su estructura en 11 cargos -unidades orgánicas- en la Secretaría de Recursos Humanos, el área que maneja la camporista Cecilia Rodríguez. El ajuste anunciado no se traduce a los hechos.

Alberto Fernández comenzó a militar el ajuste contra el escpeticismo

Sin embargo, el Presidente militó el ajuste en la arena pública. «Es importante que todos los mercados entiendan que la Argentina está dispuesta a hacer lo que dijo la ministra esta mañana: a controlar el gasto público y a seguir el camino de la disminución fiscal paulatinamente», dijo Alberto Fernández a la TV Pública.

El paquete de Batakis estaba dirigido a contener a los mercados, evitar la caída de bonos, la suba del dólar y del riesgo país. Pero de todo eso sólo logró bajar levemente el dólar blue. Sigue la desconfianza. Los operadores lo consideran “insuficiente” y se preguntan “cómo se instrumentará”.

Para la oposición de Juntos por el Cambio y los frentes libertarios, no hubo anuncios relevantes y no se logrará reducir el gasto ni el déficit fiscal. En cambio, para la izquierda se trata de un ajuste salvaje para conformar al FMI.

El apoyo de Cristina Kirchner está, pero en silencio

Según pudo saber A24.com, la vicepresidenta, Cristina Kirchner, avaló el plan en los últimos encuentros con el presidente Alberto Fernández y el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa. Pero ningún dirigente del kirchnerismo salió a respaldar públicamente el Plan Batakis en los medios de comunicación. Esa fue toda una señal de toma de distancia.

Más bien, los funcionarios cercanos a La Cámpora mostraron muy poco entusiasmo y caras largas durante la jornada. Parecían derrotados. Batakis nombró a muchos camporistas y temen quedar en el blanco de las críticas del progresismo.

Otros dirigentes cercanos al kirchnerimo duro señalaron a A24.com “que se optó por una receta ortodoxa para evitar un escenario de caos y crisis financiera y cambiaria, pero una vez superada se volverá al expansionismo”. No ven la hora.

La pregunta es cuánto durará la tregua entre Alberto y Cristina

La pregunta que muchos se hacen ahora es si habrá nuevas diferenciaciones de Cristina Kirchner en el mediano plazo, como lo hizo con Guzmán, y si la tregua con Alberto Fernández puede peligrar. ¿Cuánto durará? Nadie lo respondió. Las declaraciones del diputado de la CTA, Hugo Yasky, y del dirigente social Juan Grabois, que rechazaron el plan con duras críticas, marcaron el clima real en las filas del kirchnerismo duro. Lo sienten como un ajuste, sin vueltas.

No hubo funcionarios kirchneristas en el anuncio de Batakis. La acompañaron los ministros de Desarrollo Productivo, Daniel Scioli; de Agroindustria, Julián Domínguez; de Turismo, Matías Lammens, el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, y la directora general de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont. El albertismo puro y duro. En medio de la expectativa, Batakis había anunciado los siguientes lineamientos y medidas:

*Garantizar el equilibrio fiscal.

*Mantener las metas del acuerdo con el FMI. Déficit anual 2,5% del PBI, emisión del 1% y reservas de 5800 millones de dólares.

*Ajustar los giros presupuestarios mensuales del Ministerio de Economía a toda la Administración Pública Nacional a sólo lo que ingresa en caja: no gastar más de lo que se recauda.

*Modificar la Ley de Administración Financiera para que todos los organismos estén incluidos en ese recorte de erogaciones. Se pretende ahorrar con ello $600.000 millones.

*Congelamiento de personal en todos los organismos del Estado.

*Este viernes comenzará la segmentación de las tarifas.

*Un Comité Asesor de Deuda soberana en pesos. No defaultear.

*Subir las tasas de interés: tasas reales positivas.

*No habrá devaluación de la moneda.

*Conformar la autoridad nacional de defensa de la competencia para controlar los precios. No permitir abusos.

*Migrar el organismo fiscal de valuaciones inmobiliarias de la AFIP al Ministerio de Economía para recaudar más.

Las explicaciones en voz baja del kirchnerismo duro

En el kirchnerismo no hubo apoyos explícitos, pese a que la ministra designó a muchos funcionarios camporistas. Explicaron las medidas con mucha desazón. “Esto es parte del acuerdo al que se llegó en las famosas reuniones de Alberto, Cristina y Massa, como medida defensiva ante un escenario de hiperinflación o descontrol de las principales variables de la economía”, dijo una fuente K a A24.com.

“Han optado por un plan de emergencia, haciendo hincapié en el control fiscal y otras medidas de tipo ortodoxa para salir del escenario de crisis. No sería en principios una continuidad de la tensión entre un sector del Frente de Todos mas fiscalista y otro más expansionista, es un acuerdo inicial para afrontar mejor la situación de crisis”, dijo el funcionario.

La primera premisa era calmar a los mercados, luego habrá tiempo de redistribuir. En el kirchnerismo piden tiempo a la militancia. Tampoco nadie apuesta a un cierre de filas definitivo con Alberto Fernández. Las presiones resurgirán.

Fuera de la casa Rosada había caras largas en el camporismo. “Están bien las medidas, fueron consensuadas. Eso lo que había que hacer. Cristina, Máximo y Wado De Pedro están conforme. Se aplacan las aguas y ya no hay más guerras del off. Es lo que tenía que decir Silvina, no había margen para innovar”, se resignaron.

Pocos atinan a imaginar un escenario de fracaso del Plan Batakis. Cristina Kirchner quedaría alcanzada políticamente. La última bala de plata sería, tal vez, la asunción efectiva de Sergio Massa como jefe de Gabinete. Nadie quiere ni pensarlo.

Yasky y Grabois pusieron el dedo en la llaga por el «ajuste»

Dos dirigentes K plantearon un escenario sombrío y pusieron el dedo en la llaga. El diputado y líder de la CTA Hugo Yasky, acusó al Gobierno de que todavía «no se hace cargo» de la crisis social y apostó a que las medidas «no se van a poder cumplir» y pronosticó un plan de lucha en la calle.

En tanto, Juan Grabois, del Movimiento de los Trabajadores Excluidos, fue irónico y lapidario: “Me hizo acordar a la catequesis, al credo. ‘Creo en el equilibrio fiscal, en el Fondo Monetario’. Un credo. Me parece lindo creer en Dios, en el amor, ahora, creer en medidas de la ortodoxia económica, es, por lo menos, cuestionable».

En los mercados consideran que fue insuficiente la baja del gasto

Según el analista Marcelo Elizondo, experto en relaciones económicas internacionales, el paquete tuvo “más principios generales y que medidas, lineamientos”. El mero hecho de hablar es importante, dijo, porque el silencio estaba generando dudas. “Lo del revalúo es una muestra de que para el equilibrio buscarán más recaudación. Y están buscando por el lado de sumar recaudación sin pasar por el Congreso. Porque en diputados están más débiles para eso”, señaló.

“Me parece que da señal de evitar desbordes y reducir excesos. Aunque no marcó ninguna línea de reforma estructural. Esto es esperable. Pero no es bueno. Esto es el gran déficit. Nada de fondo. Cuando se necesitan cosas de fondo”, dijo Elizondo.

“Lo último que me parece observable es lo del organismo de defensa de la competencia. Riesgo de más intervencionismo…  ¿Será institucionalizado o politizado?”, se preguntó.

El economista Camilo Tiscoria, de C&T, rescató que Batakis “destacó la defensa de la solvencia del gobierno, pero es contradictorio porque dice el Estado no está para ahorrar y tiene muchas necesidades que atender”.

Advirtió que la creación del organismo de defensa de la competencia puede ser más intervencionismo y el manejo de la ley de administración financiera es de corto plazo de tesorería y no una solución real. “No parece un cambio significativo que resuelva demasiado”, señaló el economista.

La oposición considera que no habrá ajuste real del gasto

En tanto, el diputado Hernán Lombardi, del PRO, señaló que «no hubo anuncios concretos» y que «el gobierno debe poner sobre la mesa un plan de estabilización económica concreto». Dijo que su bloque propondrá «un cepo al ingreso de contratos en el Estado».

El diputado de Libertad Avanza, José Luis Espert, aseguró que «no hay reducción del gasto y de hecho los bonos y las acciones siguieron cayendo, porque los mercados no comen vidrio». Además señaló que «dicen que cumplirán las metas del FMI pero no dicen cómo».

El economista Roberto Cachanosky, en esa línea señaló que los anuncios fueron «bastante insuficientes», que hubo «objetivos pero poco del cómo» y señaló que «el populismo no tiene plata y cree que pueden emitir y que no pasa nada». Tanto Espert como Cachanosky avizoraron una futura crisis. Es la palabra que en Juntos por el Cambio se propusieron no mencionar, para no ser acusados de golpistas.

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