Tras el acuerdo con el FMI, Fernández busca mostrar un punto de inflexión y relanzar su gobierno hacia 2023

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Cristina apoya el acuerdo pero no le gustó. El kirchnerismo no está conforme. ¿Por qué el rojo de 2023 es la carta electoral del acuerdo?
Mariano Obarrio
por Mariano Obarrio | 
El presidente,Alberto Fernández, preparó el esperado anuncio del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) como una postal del relanzamiento de su gobierno y planteó un horizonte hacia 2023. Con tono solemne y moderadamente triunfal, procuró disimular lo máximo posible el ajuste del déficit al que se comprometió, y en cambio intentó mostrar un punto de inflexión hacia un nuevo tiempo: financiamiento, crecimiento, bonanza, justicia social y más empleo.
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Según pudo saber A24.com, su discurso de 4 minutos 30 que estuvo dirigido a la tribuna del Instituto Patria. La vicepresidenta Cristina Kirchner respaldará el acuerdo para refinanciar a diez años la deuda de 44.000 millones de dólares, aunque no le gustó -pero hizo silencio- la reducción a déficit cero en 2025 porque la pretendía para 2027.

La portavoz presidencial Gabriela Cerruti dijo que la ex presidenta había sido consultada. El Presidente y el ministro de Economía, Martín Guzmán, negaron a rajatabla un ajuste fiscal y evitaron admitir que se pactó el «déficit cero» en 2025. Aunque el “sendero” detallado por Guzmán indica que se reducirán 3 puntos de déficit del PBI en cuatro años y en tres años la emisión monetaria deberá ser igual a cero.

Más apoyo de Juntos por el Cambio que del kirchnerismo

Hubo un dato que no pasó inadvertido: Juntos por el Cambio consideró “positivo” el anuncio del acuerdo con el FMI, aunque dijo que esperará a ver la «letra chica», mientras que el kirchnerismo duro hizo silencio, notorio, sin apoyarlo.

La gran discusión de los últimos días con el FMI había sido el punto de llegada al equilibrio fiscal: el Gobierno, por imperio de Cristina Kirchner, quería postergarlo a 2027, para no impedir el crecimiento económico; en cambio el FMI se mantuvo firme en 2025, que fue lo que finalmente se impuso.

Era justo lo que no quería la vicepresidenta, pero lo tuvo que aceptar. Es por eso que el Presidente y Guzmán negaron haber pactado un “déficit cero”, pero este llegará en “2025”, según lo reveló luego el FMI. Era una concesión del Presidente al Instituto Patria.

Alberto Fernández buscará retomar la iniciativa política y económica con anuncios de reactivación productiva y de creación de empleo, luego de que se firme el acuerdo con el FMI y sea aprobado por el Congreso. La letra chica aún sigue negociándose con el staff del organismo.

Por ejemplo, no está terminado el cronograma de pagos a diez años, cuyos vencimientos comenzarán a cancelarse en 2026 hasta el décimo año del acuerdo de facilidades extendidas. Tampoco se dieron detalles de reembolsos y revisiones trimestrales.

El FMI dijo lo que Alberto Fernández calló

El FMI aclaró que la aprobación final está sujeta al directorio del organismo e informó que se reducirán los subsidios a la energía y aumentarán las tasas de interés para bajar la inflación. El Gobierno había omitido subrayar esa parte. «Acordamos que una estrategia para reducir los subsidios a la energía de forma progresiva será esencial para mejorar la composición del gasto público”, señaló el FMI en su comunicado.

«La senda fiscal acordada mejoraría de forma gradual y sostenible las finanzas públicas y reduciría la financiación monetaria”, dijo el Fondo en una celebración del ajuste del gasto que el Gobierno buscó disimular. También destacó que permitirá «aumentar el gasto en infraestructura y ciencia y tecnología, y protegería programas sociales”.

“También hemos acordado que el apoyo financiero adicional de los socios internacionales de Argentina ayudaría a reforzar la resistencia externa del país, y sus esfuerzos para asegurar un crecimiento más inclusivo y sostenible”, dijo.

La directora gerenta adjunta Gita Gopinath dijo que se acordó “reducir el déficit primario a 0 para 2025″. El Presidente había negado desde Olivos que el acuerdo hubiera impuesto el déficit cero.

El programa de dos años y medio implicará que el FMI hará revisiones trimestrales de las metas acordadas y desembolsos que la Argentina utilizará para cancelar el stand by tomado por el gobierno de Mauricio Macri y fortalecer las reservas. Luego se fijará un plazo de 10 años para cancelar la deuda y los pagos comenzarán en 2026. Ese repago aún se negocia.

Por dónde pasará el ajuste: subsidios, tarifas e impuestos

Según la reducción del déficit que informaron Guzmán y el FMI, el Gobierno recortará subsidios a la energía, al gas y el transporte y aumentará las tarifas, pese a que el ministro aseguró que no habrá aumentos adicionales. Guzmán adelantó también que se fortalecerá la administración tributaria. Es posible entonces que haya más aumentos de impuestos.

“Cuando veamos los números ahí vemos el compromiso. No espero milagros”, dijo a A24.com un economista del mercado. “Tenemos ajuste fiscal muy gradual en dos años. Donde el mayor esfuerzo se hace en el próximo gobierno. Gasto constante en términos reales, bajan subsidios y sube obra pública”, señaló otro especialista a A24.com.

Alberto negó el «déficit cero» que el FMI confirmó

Alberto Fernández le habló a la tribuna kirchnerista. “Este acuerdo no contempla restricciones que posterguen nuestro desarrollo, no restringe, no limita ni condiciona los derechos de nuestros jubilados que recuperamos en el año 2020. No nos obliga a una reforma laboral. Promueve nuestra inversión en obra pública. No nos impone llegar a un déficit cero», dijo el Presidente

Gita Gopinath lo corrigió horas después: se alcanzará en 2025. Era justo lo que Cristina Kirchner no quería: ella quería postergarlo hasta 2027.

«El acuerdo no impacta en los servicios públicos, no relega nuestro gasto social y respeta nuestros planes de inversión en ciencia y tecnología”, señaló Alberto Fernández en Olivos. Era lo que Cristina necesitaba escuchar.

Si bien el déficit cero se pactó para 2025, Guzmán evitó decirlo. Informó que que el déficit será de 2,5% en 2022 (fue 3% en 2021); de 1,9 en 2023, y de 0,9% en 2024. Omitió el número de 2025 que sí informó Gopinath. Además, dijo que la emisión monetaria fue del 3,7% en 2021, y será de 1% en 2022, del 0,6% en 2023 y del cero por ciento en 2024. Este capítulo se vincula con la exigencia del FMI de combatir la inflación con una baja de la emisión y aumento de tasas de interés.

En 2021 el déficit fiscal hubiera sido de 3,6% sin la recaudación extraordinaria del impuesto a la riqueza. Significa que la reducción real en 2022 a 2,5% implicará una poda de 1,1%. En cambio en 2023, la reducción a 1,9% implicará sólo un recorte de 0,6%. Este alivio responde a que ese año serán las elecciones presidenciales y Cristina Kirchner pidió no ajustar tanto en ese año, algo que Alberto aceptó. Luego, en 2024 la reducción a 0,9 implicará un 1% de ajuste. Y en 2025 se deberá ajustar 0,9% para llegar a cero.

En 2018, el FMI le exigió a Macri un ajuste mucho más drástico entre 2018 y 2019. Debió bajar de 2,5% del PBI de déficit fiscal a cero en sólo un año. Alberto Fernández deberá reducir 3 puntos en cuatro años.

Cristina Kirchner apoyará, pero no le gusta el acuerdo

“Hay una visión más crítica del acuerdo en el kirchnerismo, pero se va a tender a resolver. El kirchnerismo orgánico no va a patear el tablero y va a apoyar, aunque el kirchnerismo silvestre, los librepensadores, pueden plantear reparos”, dijo a A24.com una fuente del kirchnerismo puro.

“Cristina y Máximo Kirchner lo van a terminar apoyando, probablemente planteen cosas adicionales y van a actuar por complementariedad, pero lo apoyarán”, aseguró.

Los voceros oficiales de Cristina Kirchner, Máximo Kirchner y el ministro del Interior, Eduardo “Wado” De Pedro, así como todos los funcionarios de La Cámpora y afines, hicieron silencio y no salieron a apoyar ni a aplaudir el anuncio de Alberto Fernández. Dicen que existe un debate puertas adentro del kirchnerismo.

“El acuerdo reduce los niveles de déficit y el kirchnerismo piensa que el déficit es una política de estímulo de la producción. Y obviamente tener tan comprimido el déficit genera en el imaginario que no va a poder ser suficiente el estímulo a las políticas de desarrollo. Pero finalmente va a cerrar, con tensiones, pero va a cerrar”, interpretó un funcionario K.

Un diputado cercano al presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, señaló: “Todos vamos a terminar apoyando el acuerdo con el FMI y lo vamos a defender, aunque muchas cosas no hayan salido como hubiéramos querido”.

El albertismo dice que es el acuerdo más «digno» que se podía alcanzar

Un funcionario del albertismo señaló a A24.com que “es el acuerdo más digno y posible para un gobierno peronista que no contrajo esta deuda”. El Presidente buscó exhibir lo positivo del entendimiento y plantear un horizonte, con un discurso con el cual buscó retomar el centro de la escena y mostrar que el acuerdo con el FMI servirá de punto de inflexión en su gobierno con miras a la renovación presidencial de 2023.

“Este acuerdo permitirá llevar adelante nuestra política de crecimiento, desarrollo y justicia social”, dijo. No se privó de criticar al gobierno de Mauricio Macri por haber contraído la deuda de 44.000 millones de dólares y dijo que el acuerdo por la renegociación “no nos condiciona”.

“Podremos ejercer nuestra soberanía”, anunció con solemnidad desde Olivos. “Tengo confianza en la Argentina y en las líneas generales de este acuerdo que elevaré al Congreso de la Nación para su consideración. Necesitamos que apoyen este convenio y apelo así al compromiso nacional de todos y todas”, reclamó.

Explicó que “sin acuerdo, no teníamos un horizonte de futuro. Con este acuerdo, podemos ordenar el presente y construir un futuro”. Procura que haya un antes y un después. “Vamos a poder acceder a nuevos financiamientos, precisamente, porque este acuerdo existe”, explicó.

“Prevé sostener la recuperación económica ya iniciada. Prevé que no habrá caída del gasto real y sí un aumento en la inversión de obra pública del Gobierno Nacional. Tampoco dispone saltos devaluatorios”, dijo dirigiéndose a los oídos del propio kirchnerismo. “Sin el acuerdo, las posibilidades comerciales económicas y de financiación estarían seriamente limitadas”, justificó Alberto Fernández en un discurso en el que sintió que debía que convencer, otra vez, al público propio.

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