Manzur quiere levantar 4 puntos, ser el hombre fuerte, desplazar al kirchnerismo y postularse en 2023

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El interrogante es qué harán Cristina Kirchner y Alberto Fernández tras el 14 de noviembre. Diferentes escenarios: derrota digna o derrota humillante. El peronismo le factura a Máximo que el FDT no hizo PASO como JXC. Ese es el motivo de la guerra Berni-Máximo. Quieren la PASO para 2023

El gobierno de Alberto Fernández entrará en ebullición luego de las elecciones del 14 de noviembre. El jefe del Gabinete, Juan Manzur, tiene el objetivo de remontar 4 puntos en las elecciones respecto de las PASO del 12 de septiembre. Si logra achicar esa diferencia, presume que se convertirá en el hombre fuerte de la gestión para los próximos dos años y con el apoyo del peronismo histórico buscará desplazar al kirchnerismo duro de la toma de decisiones para luego consolidar su proyecto como candidato a presidente para 2023.

Pese a que no lo dicen abiertamente, este es el propósito también de muchos gobernadores, intendentes del conurbano, algunos ministros del gabinete vinculados a Alberto Fernández y de las máximas figuras del sindicalismo de la CGT.

El Frente de Todos obtuvo en las PASO el 31%. El objetivo de Manzur y el peronismo es llevarlo a un piso del 35% para mostrar que su gestión revirtió la tendencia y que en los próximos dos años podría volver a ordenar la gestión para llevarla a un triunfo.

Ahora en el peronismo se esperan dos escenarios: una “derrota digna”, que podría empoderar a Manzur, o una “derrota humillante” que podría desatar la furia de todos contra todos: albertistas, peronistas, kirchneristas y massistas. Así está presentado el panorama.

“Si suman 3 o 4 puntos respecto de las PASO hacen una fiesta total, ahí se van a ordenar todos los patitos con la conducción del Turco. Si no pasa eso y se profundiza la derrota de las PASO, tené el pasaporte al día”, ironizó ante La Nueva República un funcionario provincial que respalda el proyecto de Manzur.

“Los gobernadores apoyamos a Manzur, es claramente nuestro candidato para 2023. Tenemos que terminar con los porteños del kirchnerismo y de La Cámpora que nos llevaron a esta derrota humillante”, señaló un gobernador. Entre los gobernadores se compara a Manzur con el fallecido ex presidente Carlos Menem, mucho más que con el estilo de liderazgo del ex presidente Néstor Kirchner.

El gran interrogante, en ese esquema, es cuál será la reacción de la vicepresidenta Cristina Kirchner y qué actitud tomará Alberto Fernández. En la Casa Rosada, hombres muy cercanos al Presidente ven con buenos ojos el empoderamiento de Manzur, porque Alberto Fernández no tiene chances de reelección.

“La sensación es que se buscará hacer un control de daños tras la derrota definitiva en noviembre, buscar un acuerdo parlamentario sobre grandes temas para ordenar la economía, y lograr la recuperación para 2023”, dicen en la Casa Rosada.

Una de las incertidumbres consiste en si Juntos por el Cambio (JXC), con el triunfo en la mano, aceptará sentarse a negociar grandes acuerdos después de las elecciones. En teoría, el Congreso tendrá más diputados de JXC y menos del FDT, aunque está por verse quién será la primera mininoría.

También algunos no descartan que luego del 14 de noviembre, si se profundiza la derrota en las PASO, se desate una batalla campal en el FDT y que Cristina Kirchner se sienta con derecho a hacer rodar las cabezas de los funcionarios a los cuales históricamente les apuntó. En esa línea, preocupa seriamente que se profundice la debilidad del Presidente.

Incluso, si se incrementa el caudal electoral del FDT a 35 puntos, pero JXC también aumenta su caudal de 41 a 45 y se mantiene la brecha de 9 o 10 puntos, el pase de facturas será inexorable.

“El peronismo está dando sus señales en apoyo de Manzur. Alberto Fernández deberá seguir en la gestión, pero con el apoyo del peronismo. El sindicalismo llenó la 9 de Julio y mostró mucha fuerza. Los intendentes intervinieron con Martín Insaurralde la gobernación de Axel Kicillof”, señaló un funcionario de la Casa Rosada muy cercano al Presidente. Señaló que Manzur quiere mostrar una gestión más ordenada y con un sesgo más profesional.

Quienes conocen del peronismo aseguran que Manzur tiene una relación inmejorable con los barones del conurbano bonaerense y no es sólo un caudillo del interior. Además, es el gobernador con mejores relaciones internacionales, especialmente con sectores de mucho poder económico en los Estados Unidos.

“Manzur conoce muy bien a todos los barones del conurbano, porque su origen político fue en La Matanza”, dijo otro de los gobernadores. Lo mismo repiten funcionarios del gobierno de Alberto Fernández. Manzur fue secretario de Salud de La Matanza cuando el intendente era el recordado Alberto Balestrini. De allí conoció, desde la cuna, a todos los actuales intendentes del peronismo, incluido a Fernando Espinoza, de La Matanza, que era chofer y mano derecha de Balestrini.

Luego de su etapa matancera, Manzur pasó por la secretaría de Salud de San Luis y más tarde se trasladó a hacer política a su provincia natal, Tucumán, donde fue discípulo del ex gobernador José Alperovich, al cual luego sucedió.

El gobernador tucumano en uso de licencia conoce el poder. En la Casa Rosada empoderó como vicejefe de Gabinete a Jorge Neme, su mano derecha, quien cumplía funciones como secretario de Relaciones Económicas Internacionales con el ex canciller Felipe Solá. Y en la Secretaría de Medios y Comunicación Pública a su antigua vocera Valeria Zapesochny.

El objetivo de la Casa Rosadada ya no es ganar las elecciones legislativas, sino diseñar los dos años que vienen para concentrarse en una recuperación en las presidenciales de 2023.

Para eso, muchos ministros de Alberto Fernández, gobernadores, intendentes y la CGT quieren un Gobierno de “un peronismo pragmático, que resuelva los problemas de la gente y que deje de hacer de todo un tema ideológico”. Decretarían así el fin del gobierno y del peronismo “progre”, que le atribuyen a La Campora y al Instituto Patria, a quienes culpan de la derrota.

El kirchnerismo seguiría manteniendo lugares de importancia en el gobierno para no fracturar el Frente de Todos, pero sin mayores injerencias en la política general. Podrían quedar como islas de gestión que militan sus propias banderas.

Por ejemplo, uno de los grandes derrotados de las PASO resultó el llamado lenguaje inclusivo, que parecía estar en todos los documentos de la gestión y el peronismo no lo acepta. Manzur representa lo contrario de esas ensoñaciones.

“Los aliados de Manzur para esto son los gobernadores del PJ, los intendentes y los sindicatos, además de varios ministros albertistas y los recién llegados a la gestión”, señalan funcionarios, sin dar nombres para no exponerlos.

Una enorme mayoría en el peronismo le atribuye la derrota al Instituto Patria y a La Campora, especialmente al jefe del bloque de diputados del FDT, Máximo Kirchner. Le atribuyen al hijo de la vicepresidenta la idea de no aceptar primarias en casi ningún distrito del país y privilegiar listas con camporistas.

Ese es el meollo, por ejemplo, de la pelea que el ministro de Seguridad, Sergio Berni, mantuvo con Máximo Kirchner en la que casi llegan a las manos. Berni iba a ser candidato a diputado provincial por la segunda sección electoral de la provincia de Buenos Aires, con asiento en Zárate. Máximo le bajó la lista.

Es por eso el profundo enojo de Berni con Máximo y con Alberto Fernández. La relación es irreconciliable. Es casi un hecho que Berni abandonará el FDT y es posible que se vaya del Ministerio de Seguridad, aunque Kicillof lo mantiene. Berni sólo reivindica a Cristina, pero no se sabe si ésta lo banca.

“Berni le recriminó a Máximo que le bajo todas las listas en la provincia sin ningún tipo de explicación. Y las bajó porque no había en sus listas nadie de La Cámpora. En cambio, en frente había una lista de La Cámpora, que perdió”, dijo un funcionario provincial a La Nueva República.

En julio último, Berni comunicó que el mismo deponía sus aspiraciones de competir en la primaria del FDT y sus allegados dijeron: “La bajamos porque la otra lista contempla la unidad de todos los sectores del FDT”. No era tan asi.

En realidad, internamente Berni proponía ser candidato a diputado nacional pero en un esquema de una gran PASO dentro del FDT para acumular votos por distintos sectores del electorado. De ese modo, sugería armar una lista de Alberto Fernández que podía estar encabezada por Victoria Tolosa Paz, pero también otras tres listas que compitieran:

*Una lista de Sergio Massa que podía estar encabezada por Malena Galmarini (Aysa).

*Una lista de La Cámpora que podría estar liderada por Fernanda Raverta (Anses) o Luana Volnovich (PAMI)

*Una lista del gobernador Axel Kicillof que podía estar comandada por el propio Berni o por Carlos Bianco.

“De ese modo, se podía dar una discusión política interna y el peronismo podía acumular entre la derecha, el centro y la izquierda y podíamos sacar más votos que el 33% que sacó Tolosa Paz”, señalan cerca de Berni. Pero el camporismo y Máximo Kirchner se opusieron a esa compulsa interna.

Ese esquema fue utilizado, en cambio, por la oposición de JXC, donde se enfrentaron Diego Santilli contra Facundo Manes y ganaron con el 38%.

Por eso, ahora Berni siente que la realidad y los acontecimientos le dieron la razón. No sólo lo interpreta Berni, sino muchos gobernadores y dirigentes del peronismo que quieren que las elecciones presidenciales en 2023 se diriman con una gran PASO en espejo con lo que ocurrirá en JXC.

Es por eso que Manzur podría ser el candidato presidencial de los gobernadores y del peronismo histórico y la CGT, mientras que una figura del progresismo (un perfil estilo Daniel Filmus) podría representar a los movimientos sociales, podría sumarse un candidato del kirchnerismo y también se anotaría Berni con su propia agrupación política con la cual cree que puede recoger los votos independientes y del peronismo de centro.

 

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