Milei, el ex arquero de Chaca que puede atajar el “voto bronca” que se repite en la Ciudad desde 1983

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La alternativa antisistema originó varias veces fuerzas nacionales. La Ciudad de Buenos Aires siempre fue la cuna de las nuevas fuerzas políticas disruptivas. En las elecciones de 2021 Javier Milei podría liderar el nuevo espacio político formado al calor del malestar de gran parte del electorado con los partidos mayoritarios. Por su temperamento flemático y la expresión de su bronca e indignación contra los partidos mayoritarios y contra la corrupción el economista canaliza el voto antisistema.

Si Milei confirma el batacazo, podría repetir un fenómeno que suele ocurrir como producto de la polarización y el descontento en la Ciudad de Buenos Aires desde 1983: la Ucedé, el Frepaso, Acción por la República, el ARI, Recrear, PRO y Unen son ejemplos que se repiten en la historia porteña y terminan teniendo influencia y alcance nacional.

La única excepción a esta regla fue el Frente Renovador: fue un emergente de la provincia de Buenos Aires, no de la Ciudad, por la ruptura de Sergio Massa con el kirchnerismo. Y en 2013 le ganó a Cristina Kirchner en el mayor distrito del país pero terminó influyendo en el país.

Milei atajó para Chacarita cuando era joven

Por lo que se vislumbra en sus recorridas por distintos barrios de la Ciudad, Milei se está convirtiendo en el receptor del voto de aquellos ciudadanos que quieren barrer con los partidos establecidos y mayoritarios a los que perciben como culpables del fracaso. No quieren a la izquierda radicalizada del Frente de Todos ni al centro políticamente correcto de Juntos por el Cambio.

Como ex arquero y jugador de Chacarita, Milei está acostumbrado a atajar penales y remarla desde abajo. El estilo explosivo de Milei cautiva a grandes franjas de la población, especialmente joven, que quiere cambiar por alguien que le cante las cuarenta a los autores de tantas desilusiones. No reparan quizás en el contenido del discurso, ni en sus detalles técnicos, sino en la manera de querer barrer a todos de un plumazo. “Al menos, quiero tenerlo en el Congreso para que los putee a todos”, dijo una joven que no entiende mucho de economía pero imagina sesiones parlamentarias entretenidas.

Alvaro Alsogaray fue elegido diputado por la Ucedé en Capital Federal

En perspectiva histórica, no hay nada nuevo bajo el sol. En 1983, cuando retornaba la democracia luego del gobierno militar que arrancó con el golpe de Estado de 1976, nació la Unión de Centro Democrático, liderado por Alvaro Alsogaray, también economista liberal que levantó la bandera del achicamiento del Estado. Si bien no se presentó como candidato a presidente, su boleta corta como candidato a diputado obtuvo el 8,7% en la Capital Federal. La polarización presidencial era entre la UCR de Raúl Alfonsín y el PJ de Italo Luder. Pero Alsogaray perforó esa polarización con su propuesta de una economía más racional y entró como diputado.

Con el correr del mandato de Alfonsín, sus tropiezos económicos, y con la hiperinflación como telón de fondo, el malestar popular con el radicalismo y con el peronismo fue creciendo y en 1989 Alsogaray se presentó como candidato a presidente y sacó el 7,17% de los votos y fue la tercera fuerza entre Carlos Menem, elegido Presidente, y Eduardo Angeloz, de la UCR, que proponía el “lapiz rojo” del ajuste.

El peso simbólico de esa centroderecha en el horizonte político hizo que Menem la convocara para integrarla a su gobierno y nombró asesor a Alsogaray. El voto de la bronca, del antisistema político, recayó en un dirigente liberal.

La experiencia no terminó bien; el gobierno de Menem se fue desgastando, más allá de la estabilidad económica. La convertibilidad y las privatizaciones provocaron cierres de empresas, despidos, desempleo, y más tarde recesión económica.

Carlos “Chacho” Alvarez lideró el Frente Grande en 1993

Por ese devenir de la economía, en la Capital Federal comenzó a nacer en 1993 el Frente Grande de la mano del entonces peronista escindido del menemismo Carlos “Chacho” Alvarez que había creado el “Grupo de los Ocho” diputados disidentes del PJ. Luego, incorporó otros partidos y tomó el nombre del Frepaso al unificarse con el partido PAIS de José Octavio Bordón, que había sido gobernador de Mendoza, y con el socialismo de Alfredo Bravo. Luego de una elección interna abierta, en 1995 presentó la fórmula presidencial Bordón-Alvarez. Perdió contra Menem, pero se convirtió en la oposición, aunque no por mucho tiempo porque en 1996 se fracturó.

Bordón-Alvarez, en el medio Alicia Castro, hoy hiper K

En este caso, la fuerza disruptiva se produjo en la centroizquierda del espectro político y provocó la peor crisis de la UCR, que estaba desdibujada como oposición al peronismo de Menem. Dejó como tercera fuerza al radicalismo de Horacio Massacessi. Pero a poco de transformarse en la oposición, el Frepaso se dividió cuando Bordón decidió abandonar el frente y dejó en soledad a Alvarez para hacer una alianza con Gustavo Beliz, que emergía como estrella recién retirado del menemismo. La ruptura del costó a Bordón un fuerte desgaste político y victimizó a Alvarez.

Domingo Cavallo en la campaña de 1999 con Acción por la República

En 1996, Domingo Cavallo renunció como ministro de Economía del gobierno de Menem y fundó un nuevo partido, Acción por la República, que fue el emergente de centroderecha descontento con Menem por las denuncias de corrupción y el desgaste del gobierno menemista en pleno escándalo de Alfredo Yabrán. La Ucedé ya no existía y el cavallismo comenzaba a ocupar su lugar como reserva de una visión económica ortodoxa frente al peronismo en retirada. Nuevamente, el epicentro de esa fuerza era la Ciudad, su cuna, más allá de que Cavallo era cordobés.

De la Rúa – Alvarez, otro emergente porteño del voto bronca

En ese mismo momento, entre 1997 y 1998, la centroizquierda del Frepaso, con “Chacho” Alvarez, comenzó a buscar nuevos rumbos tras la etapa bordonista y conformó la Alianza con la UCR y con el socialismo. Alvarez, que se presentaba como la “nueva política”, le otorgaba popularidad al frente; Fernando De la Rúa le daba votos porteños y la UCR una estructura en todo el país.

De ese modo, uno de los emergentes porteños de la bronca de la derecha, Cavallo, fue la tercera fuerza cuando en 1999 De la Rúa acompañado por el emergente de centroizquierda Alvarez le ganó la Presidencia frente a Eduardo Duhalde. Pero de a poco AR se fue diluyendo por el temperamento de su líder y el lugar disruptivo por el descontento contra De la Rúa lo fue ocupando la diputada radical Elisa Carrió, que se apartó de la UCR y conformó el ARI, también originado en la Ciudad de Buenos Aires.

Elisa Carrió y Alfredo Bravo, en el ARI

Carrió canalizó la bronca de aquel fracaso delarruista. Luego de 2001 y del gobierno interino de Eduardo Duhalde, llegarían las elecciones adelantadas presidenciales del 27 de abril de 2003. Luego del experimento fallido de De la Rúa, también emergió en la Ciudad de Buenos Aires el partido Recrear de Ricardo López Murphy, como expresión conservadora del radicalismo en retirada.

Lopez Murphy por el partido Recrear

Así las cosas, Carrió compitió en aquellas elecciones como el emergente porteño del voto progresista y Lopez Murphy como la centroderecha. Las otras fórmulas eran las de Néstor Kirchner, ungido por Duhalde; Carlos Menem, que iba por su revancha, y Adolfo Rodríguez Sáa que buscaba legitimarse después de su efímera presidencia de 2001 que duró apenas 7 días cuando sufrió un golpe interno del peronismo.

La UCR quedó entonces en la mínima expresión con un 2% de los votos con Leopoldo Moreau como candidato. El grueso de los radicales votaron a Lopez Murphy y a Carrió, aunque algunos se escaparon con Néstor Kirchner. Ya no había un partido disruptivo sino dos: ARI y Recrear. Pero no durarían mucho tiempo porque con el tiempo se fueron fundiendo en otras fuerzas.

Como común denominador, estos movimientos se gestaron en la Ciudad de Buenos Aires y como producto del fracaso de las fuerzas mayoritarias y de la bronca. Llegó Kirchner al poder y sobre el final de 2003 una nueva expresión de bronca se conformó pero esta vez liderada por el entonces presidente de Boca Juniors, Mauricio Macri, que se propuso dar la batalla por la jefatura de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Mauricio Macri, jura como jefe de gobierno porteño

Lo hizo con el partido Propuesta Repubicana, que absorbió a Recrear en pocos meses. Lopez Murphy desapareció de la escena y Macri, junto al “Colorado” Francisco De Narvaez y al joven Horacio Rodríguez Larreta canalizaron el voto del centro en contra de Aníbal Ibarra. Ganaron la primera vuelta en la Ciudad, pero perdieron el ballotage.

Sin embargo, mientras que el kirchnerismo ganaba las elecciones nacionales por la bonanza económica de la soja y la gestión de Roberto Lavagna como ministro de Economía el PRO se consolidaba en CABA como el partido de la oposición al peronismo en el reducto más difícil de los K. Ganó la Ciudad en 2007 y reeligió en 2011, mientras que a nivel nacional la oposición estaba fragmentada entre el peronismo no K con Duhalde por un lado y Rodríguez Sáa por otro; la UCR con Ricardo Alfonsín; el ARI con Elisa Carrió, y el socialismo con Hermes Binner.

Sergio Massa, en 2013

Por eso, luego de la atomización opositora de 2011, el partido de la bronca nació esta vez en la provincia de Buenos Aires: el Frente Renovador de Sergio Massa. El entonces intendente de Tigre se había ido cuatro años antes del gobierno de Cristina Kirchner y se había refugiado en su intendencia, pero resurgió con denuncias a Cristina y a La Campora por sus manejos hegemónicos del Frente para la Victoria.

Como nueva fuerza desprendida del peronismo, Massa le ganó la elección a diputado a Martín Insaurralde y comenzó su carrera ascendente, aunque no tuvo inserción en el interior del país ni en CABA. Mientras tanto, Macri era fuerte en CABA pero no tenía resto para una presidencial. En la Ciudad, el ARI y el socialismo se había transformado en UNEN, otra fuerza disruptiva. Carrió tomó la iniciativa y provocó la alianza entre UNEN, la UCR y el PRO: se llamó Cambiemos.

Macri, Carrio y Ernesto Sanz conforman Cambiemos

Finalmente, el massismo fue clave para el triunfo de Macri y de Cambiemos en 2015 durante la segunda vuelta contra Daniel Scioli, del Frente para la Victoria. Otra vez, un partido disruptivo inclinaba la balanza. El PRO era la resultante de un proceso de rupturas y votos antisistema. Que terminó en la Presidencia.

Hoy Cambiemos se transformó en Juntos por el Cambio con el agregado del peronismo anti K. Del otro lado quedó el Frente De Todos. Massa se fue con Cristina. Miguel Pichetto con Macri y Cambiemos. Pero el fracaso del macrismo alumbró a su desprendimiento liberal que fue corporizado por José Luis Espert en las presidenciales de 2019 con Despertar y que ahora se agranda con Javier Milei en la Ciudad y que toma el nombre de Avanza Libertad a nivel nacional.

Milei, Espert y Rosales, conforman Avanza Libertad

Espert está cerca de conformar una “gran coalición opositora” con Juntos por el Cambio en la provincia de Buenos Aires. Sería un partido más a lo largo de la historia democrática que se sumaría a la alternativa de la centroderecha. Pero Milei, junto al Partido Libertario, presidido por Nicolás Emma, está decidido a ir en soledad contra JXC y contra el Frente de Todos. En la Ciudad, una vez más, comienza a nacer una opción disruptiva y que llevaría a Luis Rosales como candidato a legislador porteño. Puede pescar en una laguna de votos enojados con las fuerzas mayoritarias.

 

 

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