Alberto dice que el Covid demostró el fracaso del capitalismo, cuando en realidad el que se hunde es el populismo

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Las teorías del Presidente quedan al desnudo. Con el afán de satisfacer a la vicepresidenta Cristina Kirchner, el presidente Alberto Fernández lanzó una nueva diatriba contra el capitalismo y lo responsabilizó por la caída de las economías durante la pandemia. Pero el que fracasó realmente es el populismo, que todos los días demuestra que sus recetas hunden a los países en la miseria, la grieta, la inseguridad y la ruptura de los lazos sociales.

La cumbre de San Petesburgo fue organizada por el presidente de Rusia, Vladimir Putin, convertido al capitalismo que junto a otros capitalismos, como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania o China tuvieron recursos científicos y económicos para investigar al Covid 19 y producen vacunas de las cuales los países subdesarrollados dependemos.

Podría decirse que con el capitalismo se come, se cura y se educa. Gracias a los capitalismos tenemos alguna chance de superar la pandemia. No ocurre lo mismo con el populismo. Todas sus políticas han demostrado el efecto contrario, multiplican las muertes y los contagios, al tiempo que colapsan los sistemas de salud.

Sin embargo, Alberto Fernández, un valiente para las definiciones temerarias, señaló ante líderes internacionales, sin ponerse colorado, que “el mundo se había organizado sobrebases tan débiles que un ser imperceptible fue capaz de arrasar con las vidas de millones y con las economías centrales”. Y dijo que el sistema “genera injusticia, concentra el ingreso y distribuye la pobreza” y pidió uno más equitativo.

No sería el populismo precisamente. Que fracasó al congelar los precios con los programas Precios Cuidados y Precios Máximos y hoy tenemos inflación del 4% mensual. No fracasó el capitalismo sino el populismo. Fracasó al sostener leyes laborales que destruyen empleo y no generan trabajo. Fracasó al prohibir los despidos, mientras que miles de empresas, Pymes, comercios y restaurantes quebraron y ahora cargamos con la gente en la calle.

Fracasó al sancionar una ley de alquileres que supuestamente beneficiaría a los inquilinos y les aumentó los alquileres 70% y retiró inmuebles de alquiler del mercado. Fracasó también al reformar el sistema previsional y bajó los haberes a los abuelos; al suspender las exportaciones de carne, lo que produjo la destrucción de la producción y el cierre de mercados, con subas alarmantes del precio de la carne.

Fracasó al congelar las tarifas eléctricas y en telecomunicaciones y generar más gasto en subsidios con la consiguiente emisión monetaria e inflación. Seguramente en el futuro se deteriorarán las comunicaciones y caerán las reservas energéticas. Mientras tanto, fracasó en contener el precio de los combustibles, que tienen que aumentar su precio para asegurar el flujo.

También fracasó al cerrar los colegios y destruir la educación de los niños y jóvenes. Mientras tanto, fracasó también en la política sanitaria, porque no llegaron las vacunas en tiempo y forma, porque se negociaron políticamente, y mientras tanto no testearon lo suficiente para contener al virus.

Fracasó en las restricciones porque no controlan el flujo en las ferias, reuniones sociales ni piquetes, ni marchas, ni velorios, pero sí molestan a los automovilistas a los que les piden un permiso de esencial en su celular pese a que no contagian por viajar en auto. Permiso que por otra parte es muy fácilmente de truchar.

El populismo fracasó en su principal objetivo: la inclusión social, que dicen defender. Porque sólo venden inclusión en el cambio de la letra del Himno Nacional para hacerlo más feminista, pero se olvidan de 14 millones de beneficiarios de planes sociales a los que no les garantizan ni educación ni trabajo ni formación laboral.

El populismo les aumenta el impuesto a los monotributistas, a las grandes fortunas, a las Pymes y a los empleadores, pero le aumenta las dietas un 40% a los diputados. El fracaso es rotundo y total.

Fracasó el populismo porque les paga a los pobres para que se queden en su casa sin ir a trabajar. Les roban la dignidad y la libertad, los esclavizan y a eso le llaman inclusión. No fracasó el capitalismo, sino el populismo en todas sus líneas.

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