El cuerpo forense dictaminó en favor de Rocco, que sufrió mala praxis y al que UPCN se niega a indemnizar

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La Cámara Civil deberá expedirse ahora en 40 días. El Cuerpo Médico Forense determinó de manera contundente que Rocco Grime Kahan quedó afectado por un retraso madurativo con secuelas irreversibles tras una mala praxis médica en el Hospital Anchorena y descartó en forma tajante una enfermedad previa genética como argumentó la obra social de UPCN, el sindicato de trabajadores estatales, que administra el sanatorio. Ahora la Cámara deberá decidir en 40 días si convalida o no un fallo de primera instancia que obligaba a UPCN a resarcir con una suma de dinero a Rocco Grime Kahan por la lesión severa que sufrió en 2009.

En caso de confirmar esa indemnización debería disponer una indexación por la inflación, que en todo este tiempo carcomió el valor del monto fijado, especialmente por los vaivenes del tipo de cambio que pulverizó el valor de la moneda argentina.

Cuando tenía apenas un mes y 28 años de vida, Rocco fue llevado por su madre Deborah Kahan a hacerse estudios de rutina como cualquier bebé. Pero una enfermera, en una mala maniobra, le golpeó la cabeza con un negatoscopio y lo dejó con un retraso madurativo con secuelas irreversibles.

No puede hablar, entender ni aprender, por lo cual quedó sin las posibilidades de cualquier niño sano de desarrollar una vida normal. Pese a que ya cumplió 12 años, la Justicia y la Unión Personal Civil de la Nación (UPCN) todavía obstruyen el justo resarcimiento para él y para toda su familia. Pero esta semana la familia Kahan recibió una excelente noticia dentro de la desgracia que padece hace más de 12 años.

El Cuerpo Médico Forense emitió un dictamen absolutamente contundente, cerrado y preciso en todos los cuestionamientos de la demandada, UPCN, y del mismo tribunal para sentenciar. El CMF afirmó de manera taxativa y elocuente que “las secuelas severas incapacitantes que padece Rocco son secuela directa del golpe en su cabeza ocurrido en el Sanatorio Anchorena en el año 2009”.

Este informe fue pedido por la Sala “M” de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, integrada por María Isabel Benavente y Gabriela A. Iturbide, la misma que ahora deberá determinar si convalida o no el fallo indemnizatorio de primera instancia favorable a Rocco y su familia.

El Cuerpo Médico Forense, además, agregó que “queda absolutamente descartada otra patología, diagnóstico u antecedente genético o de cualquier otra índole”.

El informe subrayó que “Rocco tiene lesión cerebral grave, nivel cognitivo, mental severo, irreversible y permanente” y asegura que “no existe ningún factor compatible con TGD (trastorno generalizado de desarrollo, autismo) en el niño, ni nada que la demandada indulga”.

El texto fue elocuente al señalar que “Rocco posee lesión cerebral por el golpe” y precisó que “arroja positividad en el estudio de Babinski realizado en la junta médica en esta dependencia”.

La presencia del reflejo de Babinski después de la edad de dos años es un signo de daño a las vías nerviosas que conectan la médula espinal y el cerebro (fascículo corticoespinal). Este fascículo baja por ambos lados de la médula espinal, por lo tanto, el reflejo de Babinski puede ocurrir en uno o en ambos lados.

Es así como el estudio del CMF no dejaría lugar a dudas para que se expida la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial, que ordenó esa pericia por pedido de UPCN.

El estudio técnico de los forenses señaló que “se definen áreas afectadas del cerebro de Rocco y es congruente a la dolencia del menor”.

 

“Sólo el área afectada es la que se observa en las TAC (tomografía axial computarizada) cerebrales con la contusión después del TCE (traumatismo cráneo encefálico), eso da más certezas que lo que padece Rocco es consecuencia del hecho en autos demandado”, señaló con total contundencia el Cuerpo Médico Forense.

“Mensuramos la lesión cerebral como GRAVE y PROFUSA“, señaló el estudio. “Rocco necesitará de tratamientos, asistencia, acompañamiento, educación, traslados, pañales, medicación de por vida”, abundó el informe.

“Los estudios efectuados sobre el niño son suficientes, completos y todos los necesarios para poder cotejar lo que el dictamen expide”, señaló el CMF.

La desgarradora historia de Rocco

Desde la cuna, Rocco Grime Kahan sufrió la injusticia de su vida. Su enfermera Erika Itzcovitz, del Sanatorio Anchorena, accidentalmente estrelló su cabecita contra un negatoscopio y el niño quedó afectado por un retraso madurativo con secuelas irreversibles. Aquella desgracia ocurrió el 11 de mayo de 2009. Ahora, con 12 años, Rocco nunca pudo hablar y quedó sin posibilidades de desarrollar una vida normal. Y la Justicia todavía obstruye el justo resarcimiento para él y para toda su familia.

El titular del juzgado Civil número 21, Luis R.J. Sáenz, había dictado el 11 de septiembre de 2019 una sentencia bien fundada en la que condenó al Sanatorio Anchorena, a la Obra Social Unión Personal (UPCN) y a Erika Itzcovitz, que habían sido demandados por Deborah Kahan, la madre de Rocco.

Rocco duerme con sus osos y los besa como a sus amigos

La UPCN es el sindicato de los trabajadores estatales que dirige Andrés Rodríguez. Pero los abogados de la obra social trabaron el cumplimiento y manifestaron su intención de rechazar esa indemnización vital. La condena en primera instancia consistía en un pago de una indemnización a Rocco, principal damnificado; otra a su madre Deborah Kahan, y otra a su padre, Esteban Grime.

El monto debía indexarse con los intereses que se generaran hasta el día del pago. Pero la Cámara de Apelaciones en lo Civil frenó la ejecución de la sentencia por una estrategia de obstrucción de los abogados de UPCN.

Deborah Kahan, con Rocco, de 11 años

“Rocco sufrió un daño vital y necesitará una reparación para poder vivir, por tratamientos médicos y para su propia vida, porque no podrá valerse por sí mismo. Hace 12 años que estamos con un juicio por esa mala práxis y no hay justicia”, señaló Deborah a La Nueva República al borde del llanto en septiembre de 2020,

Su historia de vida se hizo conocida porque durante la cuarentena por el coronavirus se lanzó a contar las complicaciones que sufría Rocco, a raíz de su discapacidad, por el encierro de la pandemia. La Sala “M” de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, integrada por María Isabel Benavente y Gabriela A. Iturbide, suspendió la sentencia porque la obra social de UPCN solicito como “medida para mejor proveer” una prueba que no había sido ofrecida al momento de contestar la demanda.

Argumentaron de manera insólita que Rocco padece una condición genética preexistente, basados en suposiciones y especulaciones, porque las pericias médicas de parte y oficio no lo afirman ni por asomo. Además, ninguno de sus tres hermanos, Tobías (16), Dante (15) y Eric (5) padece una condición genética similar. Sus hermanos viven para Rocco, lo miman y lo abrazan las 24 horas del día.

Reportaje a Deborah Kahan en C5N

Esta pericia pedida por UPCN es la que ahora brinda a la Cámara de Apelaciones el Cuerpo Médico Forense que determinó de manera fehaciente que los daños que sufre Rocco obedecen al golpe y a la mala práxis y no a una enfermedad prexistente como insólitamente quiso invocar el sindicato de trabajadores estatales de Andrés Rodríguez.

“Es humillante y hasta injurioso. Nefasto. La mala praxis está acabadamente probada desde el secuestro de la historia clínica y en cada uno de los peritajes efectuados”, dijo Deborah, que se cansó de la inoperancia judicial y de las trabas de los abogaos, y se decidió a clamar justicia para su hijo injustamente convertido en una persona con una discapacidad irreversible.

Cuando el bebé tenía un mes y 28 días, Deborah llevó a Rocco para un tratamiento ordinario al Anchorena porque era afiliada de Accord, la prepaga que pertenece a UPCN. Se había afiliado porque confiaba en el sindicato por haber trabajado en el Ministerio de Economía anteriormente como empleada de planta permanente.

En una manipulación torpe y negligente, Erika Itzcovitz, la enfermera, golpeó al niño contra un negatoscopio, que es la pantalla donde se visualizan las radiografías, y que estaba justo arriba de la cabeza del niño. El recién nacido era perfectamente saludable hasta entonces. Fue derivado a terapia intensiva donde estuvo por una semana internado. Si bien pudo salvar su vida, las secuelas que le quedaron son irreversibles.

De izquierda a derecha: Dante (14), Rocco (11), Eric (4), Deborah (40), y Tobías (15)

Más precisamente, la lesión se produjo cuando la enfermera estaba haciendo la extracción de sangre dentro de la guardia pediátrica del Sanatorio Anchorena, acostó al bebé en la camilla, lo sostuvo, debió girarlo, y allí golpeó su cabecita brutalmente contra el vértice del negatoscopio. El diagnóstico de entonces fue TCE (traumatismo cráneo encefálico), contusión, hematoma producto de un golpe, y edema a nivel palpebral frontal derecho, y contusión a nivel lóbulo temporal izquierdo producto de un contragolpe (su cerebro se movió internamente).

Luego de aquella semana en terapia intensiva, Rocco fue dado de alta con medicación anticonvulsiva por el golpe en su cabeza recibido, con controles neurológicos semanales, luego mensuales, después semestrales y luego anuales. La vida de los Grime Kahan cambió para siempre. Hoy su diagnóstico es retraso madurativo global severo; afasia mixta global severa, discapacidad cognitiva 100%, no controla esfínteres, necesita asistencia permanente y un daño severo e irreversible.

Pero Rocco le pone onda a su vida: asiste con alegría al colegio CENTES 3 (Centro Educativo para niños en tiempos y espacios singulares), en el barrio porteño de Devoto. Se trata de una escuela de educación especial adaptada a las necesidades del niño: horarios reducidos, gabinetes psicopedagógicos permanentes, alumnado reducido. Además, hace terapias (tratamiento cognitivo conductual; terapia ocupacional, psicología, fonoaudiología, musicoterapia).

De izquierda a derecha: Tobias, Rocco, Esteban, Eric, Dante. Adelante: Deborah

La sentencia de primera instancia fue reparadora en cuantificación de daños hacia Rocco, quien necesitará muchos recursos para sus tratamientos y vida diaria. Por la severidad de las secuelas de su mala praxis, siempre necesitará ayuda de terceros, tratamientos, medicación, dedicación, y no podrá valerse por sí mismo. “Nunca podrá ser el Rocco que debió ser. Yo llevé al Sanatorio Anchorena un bebé sano y el sanatorio me entregó un bebé con discapacidad de por vida”, señaló su madre.

Sanatorio Anchorena

 

 

 

 

 

 

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