Aborto mata FMI: la jugada maestra de Alberto para conformar a la izquierda y endulzar el ajuste

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El presidente Alberto Fernández buscará conformar a su electorado progresista con el envío al Congreso del proyecto de ley de legalización del aborto, al mismo tiempo que buscará negociar con el Fondo Monetario Internacional un acuerdo de facilidades extendidas, para lo cual deberá comprometerse a un ajuste salvaje, para lograr un déficit fiscal en 2021 menor al 4,5% previsto en el Presupuesto de ese año luego de que en 2020 el rojo fiscal superará el 7%.

Para hacer un ajuste del gasto público que tendrá gusto amargo y al mismo tiempo no ser desestabilizado por el kirchnerismo y por todas las fuerzas de centroizquierda Alberto debía darle a la progresía local un caramelo dulce para que chupetearan mientras se tragarán varios sapos.

¿De qué disfrazarse después de que prometió en la campaña aumentos del 20% para los jubilados y ahora les responderá con un fulminante recorte de haberes? Decidió disfrazarse de verde y embanderado en el pañuelo cumplir otra promesa: la de discutir una ley para garantizar la eliminación de la vida humana antes de nacer.

El primer sapo del ajuste será la reforma previsional y el proyecto irá al mismo tiempo al Congreso que el del aborto. Un gesto simbólico: una de cal y otra de arena. Rige la ley de las compensaciones. Se instrumentará un sistema de movilidad jubilatoria que se calculará en un 50% sobre el índice de aumento de salarios y el otro 50% sobre el incremento de la recaudación. Se descartó como parámetro el índice de inflación con lo cual se desenganchó la jubilación de la suba de los precios.

En la Argentina, es sabido, los salarios suben por la escalera y los precios por el ascensor. Por lo tanto, los jubilados quedarán desactualizados con el correr de los meses en ese aspecto. Y en tiempos de crisis, la recaudación no crece sino que baja y los haberes jubilatorios podrían estancarse. Al suspender la movilidad de 2017, Alberto ya había comenzado con el ajuste previsional. Ahora terminará la obra.

Además, el Gobierno prevé reducir en diciembre el IFE: de 9 millones de personas que lo reciben hoy a menos de 3 millones, es decir de 90.000 millones de pesos a menos de 30.000 millones. El mismo criterio se seguirá para el ATP. Y además ya se anunció un descongelamiento de las tarifas, con lo cual se prevé recortar subsidios.

¿Cómo hacer para lograr que los votantes progres se traguen tanto remedio amargo en medio de un ajuste clásico del FMI para obtener un acuerdo de facilidades extendidas, como negocia el Gobierno? Ese tipo de acuerdos, más duros que el Stand By, prevé que el Estado no pagará por cuatro o cinco años y luego devolverá lo prestado por el Fondo en diez años. Es lo que busca el ministro de Economía, Martín Guzmán.

Es posible, también, que el FMI, que parece que tan malo no es, también exija metas de salud reproductiva para otorgar ese acuerdo privilegiado para la Argentina: en ese ajuste humano coincidirían las ideologías de izquierdas con la derecha liberal. Mutilar vidas es una manera de ahorrar recursos a futuro.

El kirchnerismo, en teoría, señala que apoyará a Guzmán y que no pondrá obstáculos para el ajuste. Habrá que ver si luego de los primeros efectos no deseados del recorte fiscal mantienen la promesa. Pero, por ahora, atrás quedaron los spots K que proclamaban que “la Patria está en peligro” cuando Mauricio Macri negociaba con el FMI en 2018. Ahora el Fondo es nacional y popular.

De todos modos, pese a que luce más simpático el FMI, Alberto Fernández necesitaba endulzar este fin de año amargo, luego de 34.000 muertos por coronavirus; 1,3 millones de contagios; una crisis sanitaria colosal; una recesión del 12% del PBI; 60.000 Pymes cerradas; 13,1% de desempleo; 3,7 millones de nuevos desocupados durante la pandemia; un dólar a 150 pesos, y una inflación casi fuera de control.

La mejor herramienta para compensar tanta catástrofe social era abrir el debate sobre el aborto, que distraerá a las fuerzas de izquierda y a los movimientos callejeros que para el kirchnerismo tienen tanto valor simbólico.

Quizás con ello logra neutraliza las marchas contra el FMI del Polo Obrero, La Cámpora o los movimientos trotskistas que suelen tirar 14 toneladas de piedras cuando se votan reformas jubilatorias pese a que éstas resulten más beneficiosas que la que propondrá el gobierno de Fernández. Aborto mata ajuste; aborto mata FMI. Con el aborto, ahora sí viviremos en un país más justo e inclusivo.

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