Cristina propone un acuerdo nacional con críticas a propios y extraños y tras llevar a Alberto a radicalizarse

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La vicepresidenta Cristina Kirchner convocó a un acuerdo nacional entre todos los sectores para salir de la “economía agobiante”, pero al mismo tiempo criticó a todos los empresarios, al gobierno de Mauricio Macri, cuestionó los “desaciertos” del gobierno de Alberto Fernández, se despegó de las decisiones de éste cuando dijo que “el que decide es el Presidente” y dijo que “muchos funcionarios no funcionan”. No puede llegar a un acuerdo dentro del Frente de Todos, mal podría pensar genuinamente en un gran acuerdo nacional.

La ex presidenta dijo en su carta de conmemoración de los 10 años del fallecimiento de Néstor Kirchner que “el problema no eran las formas” que ella tenía y que muchos criticaban cuando era presidenta. Se ufanó de ello. Dio a entender así que el problema es la conducción política y el rumbo de la economía, pero no dio pistas de cuál es su rumbo preferido.

En el texto titulado «27 de octubre. A diez años sin él y a uno del triunfo electoral: sentimientos y certezas», Cristina informó que no asistirá al acto de homenaje a Néstor Kirchner donde se inaugura un monumento del fallecido ex presidente frente al Centro Cultural Kirchner. Esa ausencia puede ser interpretada como una decisión personal, pero no deja de tener una lectura política: la Presidenta eligió no mostrarse junto a Alberto Fernández en una fecha importante para ambos y para el Frente de Todos.

Sus criticas abarcaron a empresarios, a medios de comunicación, a periodistas, a funcionarios propios y de gobiernos anteriores. Sin embargo, propuso un acuerdo «que abarque al conjunto de los sectores políticos, económicos, mediáticos y sociales de la República Argentina» para resolver la crisis cambiaria y la disparada del dólar. Es una contradicción en sí misma y una manera, también, de dar a entender que Alberto Fernández no puede solo.

El consenso, además, no es una medicina que ella practicó cuando era presidenta. En 2009, cuando ella era jefa del Estado, tras perder las elecciones de medio término, ella y Néstor Kirchner convocaron a un gran acuerdo de unión nacional, pero la iniciativa duró menos que un suspiro. Ahora lo convoca porque «el freno a la economía y la incertidumbre generalizada sobre qué va a pasar con nuestra vida son agobiantes». No parece una ayuda a Alberto.

El Presidente dijo que se sintió respaldado por las afirmaciones de Cristina, pero al criticar la economía, los desaciertos y a “los funcionarios que no funcionan” y llamar a un acuerdo porque de otra manera el Gobierno no puede, la ex presidente parece estar dándole un abrazo que podría asfixiarlo.

Es impensable un acuerdo nacional en una presidenta del Senado que cuando le tocó convocarlo lo deshizo en pocos días o que le corta el audio de sus micrófonos a los senadores de la oposición que ella no quiere escuchar. También en una líder que genera permanentes grietas internas en el oficialismo, que desarrolla una agenda paralela, con persecución a jueces, a procuradores, reformas judiciales, organismos para controlar a la prensa, más impuestos a los empresarios, y un aval silencioso a funcionarios que respaldan las usurpaciones de la propiedad privada.

Mientras tanto sugirió que Alberto Fernández no puede gobernar y abrió más la grieta interna del Gobierno al pedir la cabeza de los funcionarios que no funcionan. Que para ella son Matías Kulfas, Marcela Losardo, María Eugenia Bielsa, Felipe Solá, Claudio Moroni, Miguel Pesce, Daniel Arroyo, Nicolás Trotta y Luis Bassterra. Mientras que Guzmán y Santiago Cafiero por ahora se salvarían de la poda. El jefe de Gabinete acercó posiciones con el kirchnerismo.

Mientras Cristina Kirchner difundía la carta reclamando un acuerdo nacional, el dirigente Juan Grabois, de buena llegada al mundo K, manifestaba frente a la Sociedad Rural lanzando proclamas contra los Etchevehere y el campo, acusándolo de narcotraficante y prometiendo rayos y centellas contra su patrimonio.

Por otra parte, la ex presidenta obligó durante este mandato a Alberto Fernández a pelearse con todos los sectores, anunciar expropiaciones fallidas, criticar a los empresarios, ponerles un impuesto, polarizar con Macri, perseguir al procurador general interino. Y ahora le receta un gran acuerdo nacional con todos los que ella atacó.

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