Alberto y Cristina, una larga historia de amistad y de acuerdos políticos, que nació al calor de Menem y Cavallo

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La historia de la amistad entre Alberto y Cristina se remonta a los años 90. Desde entonces comenzaron los acuerdos políticos entre Alberto Fernández y el matrimonio que conformaban el entonces gobernador Néstor Kirchner y la senadora Cristina Fernández de Kirchner. En 1995, ella fue electa senadora por Santa Cruz, mientras que Alberto Fernández terminaba su gestión como superintendente de Seguros de la Nación y comenzaba como funcionario del gobierno bonaerense de Eduardo Duhualde. En esos años trabaron amistad los Kirchner y Fernández.

Alberto Fernández había estado muy cerca del entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, que renunció en 1996, y del propio Carlos Menem. Pero se distanció de Menem y recaló en la provincia de Buenos Aires. En 1994, Cristina Kirchner fue convencional constituyente por el peronismo de Santa Cruz y trabajó para le reelección de Menem, porque en la misma boleta ella se postulaba para senadora santacruceña.

En 1997 ella renunció al Senado y se presentó como candidata a diputada nacional, cargo que ejerció hasta 2001 cuando nuevamente fue electa senadora. En esos años, tanto Fernández como los Kirchner mantenían una buena relación con Domingo Cavallo y con Eduardo Duhalde, por lo cual se fueron distanciando de Menem.

Ese alejamiento del matrimonio Kirchner respecto del riojano les hizo tensar la cuerda desde su provincia con el entonces Presidente de la Nacion y reclamarle mayores beneficios fiscales. Desde su banca, la diputada Kirchner era contestataria y denunciaba los manejos discrecionales del menemismo.

Terminó con una bancada unipersonal, peleada con todo el peronismo de entonces que respondía al menemismo. Y Néstor Kirchner, como gobernador, era el que difundía la voz disonante de las reuniones con el entonces Presidente ante los medios de prensa, que por entonces no le parecían hegemónicos ni concentrados.

En el fondo, los Kirchner apoyaban la convertibilidad pero se diferenciaban en el discurso político, presentándose como peronistas más racionales y con apego a la calidad institucional y la lucha contra la corrupción de entonces.

De hecho, la relación de los Kirchner con el plan económico de Cavallo había sido excelente y apoyaron todas las políticas menemistas. En 1992, apoyaron la privatización de YPF y Cavallo diseñó junto a Kirchner el pago de las regalías a Santa Cruz, con lo cual se reunían en la provincia con frecuencia para acordar políticas
hidrocarburíferas con Kirchner, Julio De Vido, que ministro de Economía de Kirchner, con y José López, ministro de Obras Públicas, en la provincia.

Entre Cavallo y Kirchner se armó el dispositivo de regalías que Santa Cruz cobró luego de la privatización de YPF y que enriquecieron a la provincia y lo ayudaron a Kirchner a ser uno de los gobernadores con mayor solidez financiera. En ese contexto de entendimiento, Alberto Fernández se transformó en el operador político porteño de Cristina Kirchner y de Néstor Kirchner.

Los Kirchner ya querían poner un pie en la política nacional, con miras a un futuro lejano. El vocero de Cristina, Miguel Núñez, por entonces, les decía a los periodistas:
“Tenes que empezar a hablar con Alberto Fernández, que es muy buen operador y amigo de Nestor y de Cristina”. Así Fernández se fue metiendo en la agenda de muchos periodistas e ingresó en los grandes acuerdos políticos.

Alberto fundó el Grupo Calafate junto con Jorge Argüello, Julio Vitobello, Eduardo Valdes y Guillermo Olivieri, todos sus históricos amigos del peronismo porteño. Desde allí apoyaron junto a Kirchner la candidatura presidencial de Duhalde en 1999. Pero Duhalde fue derrotado por Fernando De la Rúa.

Con la crisis del peronismo de entonces, Fernández se refugió en la Ciudad y en 2000 fue electo legislador de la Ciudad de Buenos Aires por la alianza Encuentro por la Ciudad, que encabezaba el ex ministro de Economía Domingo Cavallo, que por entonces tenía buena relación con Duhalde, pese a que éste era un crítico de la convertibilidad.

Pero Fernández siempre mantuvo una relación de nexo entre los Kirchner y los Duhalde, dos matrimonios que tenían sus diferencias y afinidades. El interlocutor con Alberto Fernández con el duhaldismo era José Pampuro.

Luego de la crisis del 2001, Duhalde le ofreció a Kirchner ser jefe de Gabinete de su gobierno, pero éste declinó porque se oponía a la devaluación del peso y decía que era suicida: “Vos te vas a tener que ir del gobierno en 15 días si devaluás”, le dijo Nestor
a Duhalde en Olivos apenas había asumido.

Duhalde nombró entonces a Jorge Capitanich y luego a Alfredo Atansof en la jefatura de Gabinete. Cuando pasó la crisis, con Roberto Lavagna como ministro de Economía, en
parte gracias a la competitvidad que generó la devaluación, pese a los pronósticos agoreros de Kirchner, Duhalde buscó al candidato para la sucesión en la primavera de 2002 con miras a las elecciones de 2003.

Primero pensó en Carlos Reutemann, luego en Felipe Solá, el propio Lavagna, José Manuel De la Sota y por último Kirchner. Precisamente la idea de nombrar a Kirchner fue de Pampuro, que la conversaba con Alberto Fernández.

Kirchner le garantizaba el dinero para la campaña electoral por el respaldo económico que habían significado para la provincia los fondos de Santa Cruz. Duhalde entonces se inclinó por Kirchner. El nexo entre Duhalde y Kirchner fue la dupla Alberto-Pampuro.

Luego de asumir Kirchner como presidente nombró como jefe de Gabinete a Alberto Fernández y se quedó con varios ministros de Duhalde, entre ellos Pampuro y Aníbal Fernández. Luego de eso, se produjo la ruptura de Kirchner con Duhalde.

Kirchner hizo acuerdos con gobernadores e intendentes del PJ y de la UCR para sacarlo a Duhalde de la política. Cristina lo bautizó con el mote de “El Padrino”. El odio siempre fue visceral entre Cristina y Chiche Duhalde: estalló en el Congreso de Parque Norte de 2005 con la “discusión de alta peluquería”, como dijo Aníbal Fernández.

Luego de haber echado a Duhalde del nuevo gobierno y del peronismo, éste intentó enfrentarlo en 2005 en elecciones legislativas, pero sin éxito: Kirchner siguió gobernando con los ministros ex duhaldistas y con Alberto, De Vido y José López.

En 2008, Alberto se peleó con el matrimonio por la crisis del campo y se distanciaron por un tiempo. Cristina Kirchner recurrió a Sergio Massa para la jefatura de Gabinete. En 2018 Cristina y Alberto volvieron a juntarse a través de Máximo Kirchner, aquel muchacho adolescente que en los 2000 presenciaba las conversaciones entre Néstor Kirchner y Alberto Fernández en el restaurant “La Cocina” de El Calafate.

Convertido en el hombre fuerte del kirchnerismo, Máximo y Wado De Pedro fueron a buscar a Fernández para volverlo a juntar con Cristina. Y ella le ofreció ponerle todo el dispositivo electoral para convertirlo en Presidente.

 

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