Massa propuso establecer las sesiones virtuales por una resolución, pero Cambiemos exige una sesión presencial

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El oficialismo y la oposición no se ponen de acuerdo para hacer funcionar el Congreso y la pulseada se parece a aquel viejo Cuento de la Buena Pipa. El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, propuso a todos los bloques firmar una resolución de su puño y letra, pero acordada con todos, para modificar el reglamento de la Cámara baja y permitir la modalidad de las sesiones virtuales a distancia a través de la tecnología para resguardar el distanciamiento social por la cuarentena del Covid 19.

En la actualidad, el reglamento del cuerpo no permite que se sesione si no es en el recinto. Pero los bloques de Juntos por el Cambio le contestaron que quieren convocar a una sesión presencial para la semana que viene, en la cual se pueda modificar el reglamento en un plenario dentro del recinto. Así lo dispone el mismo reglamento. Y una vez modificado el propio reglamento podrían convocar a las sesiones virtuales para otras leyes.

La jugada de Massa no tuvo acuerdo de Cambiemos y entonces el presidente de la Cámara de Diputados creyó ver en la respuesta de la oposición una maniobra para no darle todo el mérito de la reanudación de las sesiones. Pero lo cierto es que con la parálisis del Parlamento no se beneficia ninguno de los bloques oficialistas ni opositores.

Con la idea de modificar el reglamento con una simple resolución, Massa buscó tomar distancia de la vicepresidenta Cristina Kirchner, que como presidenta del Senado le pidió hace días a la Corte Suprema de Justicia una “declaración de certeza” para poder sesionar de manera virtual y atajarse contra futuras impugnaciones judiciales.

En rigor, Cristina Kirchner quiere despejar el camino de las sesiones virtuales para poder sancionar los proyectos de ley del Impuesto Patria, a las grandes fortunas, y otros de la agenda parlamentaria del oficialismo. Algunos no descartan que se habiliten las sesiones online para colar el tratamiento de la ley de legalización del aborto o de la reforma judicial, que fueron postergados por la cuarentena del coronavirus. Si el Congreso sesiona en forma virtual, el oficialismo podría evitar las marchas ante el Congreso en protesta de los sectores celestes que defienden las Dos Vidas. ¿Donde irían a protestar sin los legisladores en el Congreso? ¿Cómo lo harían si están prohibidas las manifestaciones callejeras?

Con un pronunciamiento de la Corte, Cristina Kirchner apuesta a que blindaría judicialmente a las futuras leyes de los sectores afectados por el impuesto patriótico, el aborto o la reforma judicial. Es por eso que Cristina Kirchner se enojó anteayer contra la Corte Suprema.

“Imperdible hilo de twits (sic) en el que Graciana Peñafort, Directora de Asuntos Jurídicos del Senado de la Nación, explica que cuando la Corte Suprema de Justicia de la Nación quiere tratar y resolver un asunto, lo hace… independientemente de cualquier legislación y jurisprudencia…”, dijo Cristina Kirchner a través de su cuenta de Twitter.

Su mano derecha jurídica, Graciana Peñafort, había expresado en esos tuits que “es la Corte Suprema quien tiene que decidir ahora, si los argentinos vamos a escribir la historia con sangre o con razones. Porque la vamos a escribir igual”. En rigor, esa fue la frase que coronó una seguidilla de tuits, plagada de interpretaciones jurídicas, con antecedentes forzados, para justificar que los jueces pueden interpretar la ley según su parecer.

https://twitter.com/gracepenafort/status/1252740557732003847

Para la Presidenta, la Corte Suprema debería acatar lo que ella supone correcto. Sin embargo, la mayoría de los juristas aseguran que el máximo tribunal no puede legislar sobre el reglamento de otro poder del Estado cuando aún no se ha producido un conflicto y no hay dos partes en pugna, por lo tanto el planteo es abstracto.

No puede convalidar una práctica de otro poder republicano de antemano sin que hubiera habido una impugnación legal. Por lo tanto, es el propio Poder Legislativo el que tiene que cambiar su reglamento.

Ante el camino del recurso de una declaración de certeza a la Corte, esta podría dictaminar un fallo favorable, negativo o directamente el tribunal podría optar por no tomar el asunto. Si la Corte no se ocupa del asunto, Cristina Kirchner no podría objetarla por haber tomado uno de los caminos posibles, porque de lo contrario habría que suponer que sólo pide certezas para que le den la razón.

Más allá de este conflicto, que se veía venir, Massa buscó avanzar por otro camino. Les pidió a todos los bloques consensuar una resolución de la Presidencia de la Cámara para modificar el reglamento del cuerpo y así avanzar directamente en sesiones virtuales sin fallo de la Corte. De ese modo, sorteaba al máximo tribunal y se diferenciaba de la ex presidenta. Los bloques minoritarios le respondieron favorablemente.

Pero sobre el filo de la noche del miércoles, los bloques que integran el interbloque de Juntos por el Cambio le pidieron una “sesión presencial” para la semana próxima para acordar mecanismos para establecer una agenda parlamentaria y allí sí cambiar el reglamento para sesionar de manera virtual. En la oposición no descartaron aceptar los mecanismos que proponía Massa con una serie de aplicativos y nuevas tecnologías. Pero exigen votarlos en una “sesión presencial” para no vulnerar el reglamento.

Los legisladores de JxC van a ir la semana que viene al Congreso a pedir que se sesione de manera presencial. “Todavía no sabemos la forma, pero vamos a ir para pedirle a Massa que haya sesiones”, señalan. Ello obligará a todos los legisladores, con suficiente antelación, a viajar por vía terrestre a la Ciudad de Buenos Aires, porque la mayoría vive en las provincias y algunos muy alejados, con más de dos días de viaje en automóvil, habida cuenta que no hay vuelos comerciales. Finalmente, todos se pasan las responsabilidades y el Congreso no funciona, igual que en el Cuento de la Buena Pipa que nos contaban nuestras abuelas.

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