NISMAN: LA TRAMA DE LA GUERRA DE ESPÍAS QUE TERMINÓ CON SU MUERTE Y QUE HOY SIGUE ABIERTA

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POR MARIANO OBARRIO.-

La muerte del fiscal Alberto Nisman fue el resultado de una trama de enfrentamiento entre dos facciones ideológicas bien definidas en el principal organismo inteligencia argentina de aquel momento. Una que respondía a Estados Unidos-Israel y otra a Venezuela-Irán. Ese conflicto persiste hoy latente dentro del Frente de Todos, la alianza que llevó a Alberto Fernández a la Presidencia. La entonces Secretaría de Inteliencia (SI, ex SIDE) se dividió en 2011 entre:

1- El llamado “ala profesional” encabezada por Antonio Stiuso que investigaba el atentado a la AMIA junto a Nisman, con apoyo de los Estados Unidos e Israel, entre otras potencias, y

2- El “ala política” que respondía a la entonces presidenta Cristina Kirchner, que en aquel año se enfrentó a Washington, consolidó su alianza con Venezuela y pactó con la República Islámica de Irán, país acusado por Nisman de ser el autor del ataque que en 1994 dejó 85 muertos.

Horacio Antonio Stiuso

Ese pacto con Irán condujo a la firma del Memorandum de Entendimiento en enero de 2013 con ese país.

Las dos versiones del Memorandum

Según Cristina y su canciller Héctor Timerman, buscaba avanzar en la causa AMIA y lograr la indagatoria a los ocho funcionarios iraníes acusados por Nisman. Según Nisman, la comunidad judía y la oposición local, buscaba la impunidad de Irán, porque cedía a que el juicio se realizara en Teherán ante una comisión de la verdad nombrada por ambos países, sin posibilidad de detención de los acusados, y haría caer las ordenes de captura internacionales que tenía en Interpol sobre ellos. Era lisa y llanamente un encubrimiento, según Nisman.

La grieta se hizo ostensible entre 2011 y 2015. El “ala política” respondía incondicionalmente a Cristina Kirchner. El “ala profesional” había sido empoderada en 2005 por el fallecido presidente Néstor Kirchner para que colaborara con Nisman. Stiuso y Nisman se convirtieron así en aliados e instrumentos clave de Kirchner en su política internacional.

Cristina cambió EE.UU. por Irán; Alberto lo sufre

Pero Cristina en 2011 cambió su alianza con Estados Unidos por el eje Venezuela-Irán y el conflicto se tradujo en episodios violentos y sangrientos.

Esa división se recrea hasta hoy y afecta al gobierno de Alberto Fernández, que es un frente híbrido entre el kirchnerismo radicalizado y el peronismo conservador. El presidente Fernández, más afín al viejo peronismo, quiere aliarse a los Estados Unidos para renegociar la deuda con el FMI, los acreedores privados y obtener inversiones en el yacimiento de Vaca Muerta.

Pero su principal socia, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner lo obliga a mantener su dogmático alineamiento con Venezuela, Cuba y Evo Morales, un mundo que simpatiza con Irán, China y Rusia.

Alberto Fernández describió bien el problema en el pasado: Néstor Kirchner era pragmático, como él; Cristina es dogmática. Por ahí pasa hoy el meollo del conflicto.

Señales de EE.UU. al gobierno K de Alberto

Y en estos tiempos, no hay margen para dogmas. En un nota de la agencia Bloomberg, el gobierno de Donald Trump le advirtió por estas horas a Alberto Fernández que la decisión de refugiar en la Argentina a Evo Morales para que haga campaña electoral para Bolivia, más su alianza con Venezuela y con Cuba, ponen en peligro el apoyo norteamericano a la Argentina en el FMI, en el mercado internacional, y en Vaca Muerta. Está ante un dilema difícil.

Mientras llegaba ese mensaje, la administración Trump respondió a una agresión iraní con un ataque fulminante que mató al general iraní Qassem Soleimani, repitió otros ataques sobre Bagdad, y advirtió que tiene 52 objetivos más. El gobierno de Alberto Fernández tiene un problema mayúsculo con el caso Nisman que remite a la relación conflictiva con Irán por el atentado.

No es sólo un problema judicial, sino diplomático por encima de todo: su posicionamiento internacional tendrá efectos en la economía. Si se muestra condescendiente con Irán, pondrá en peligro su proyecto económico. Si se propone investigar el caso seriamente, y aislar a Venezuela, tendrá ayuda económica norteamericana. La Casa Blanca no dijo nada sobre Nisman, pero sobran las palabras.

Se sabe que para Washingtón, Wall Street y el Congreso Judío Mundial, la falta de esclarecimiento de la muerte de Nisman, y del atentado a la AMIA, es un issue de primer orden global. Porque equivale a tolerar al terrorismo. Lo puede atestiguar Mauricio Macri: cada vez que viajó a Nueva York se le preguntó por el tema en reuniones de máximo nivel. La decisión de darse los gustos ideológicos aleja a Alberto Fernández de una recuperación económica. Y negociar con el mundo occidental lo aleja de su electorado de centroizquierda y kirchnerista puro.

Alberto Fernández está complicado: cualquier decisión que tome tendrá consecuencias de uno u otro lado. Alberto, como Kirchner en 2003, quiere ser aliado de los EE.UU. para resolver los problemas financieros, con el FMI y con los acreedores privados. Su alianza con Cristina es un obstáculo.

La madre de Nisman, contra Alberto

En forma simultánea, la madre de Nisman, Sara Garfunkel, denunció a Alberto Fernández por “intromisión en la independencia de la Justicia” en la causa de la muerte de Nisman. El Presidente descalificó en estos días la pericia de la Gendarmería que determinó que el fiscal de la UFI AMIA había sido asesinado por dos sicarios la noche del sábado 18 de enero de 2015. Dijo que era “absurda y sin seriedad”. Y también aseguró que “las pruebas no dan lugar a pensar en un asesinato”. En 2017 declaró lo contrario: que dudaba de la teoría del suicidio. Lo dijo así en el documental recientemente estrenado en Netflix “El fiscal, la Presidenta y el espía”.

En distintos programas periodísticos y en una nota en La Nacion, Alberto también había afirmado en 2017, como toda la oposición, que Nisman tenía razón en acusar a Cristina Kirchner por encubrimiento del atentado a la AMIA. Y que ella era la “instigadora” y que su canciller Timerman el autor material. Incluso criticó al entonces juez federal Daniel Rafecas, su amigo, que desestimó la denuncia. Y dijo que le llamaba la atención porque el mismo Memorandum con Irán era la prueba misma del encubrimiento.

Ya asumido como presidente, Alberto vuelve a contradecirse en cierto modo: nombró a Rafecas como candidato a la Procuración General de la Nacion y el Senado le dará su acuerdo. Rafecas cae bien en el kirchnerismo y tal vez esa sea la clave. La escalada entre los Estados Unidos e Irán y los mensajes por Evo muestran que Trump está decidido a mostrar los dientes.

Alberto Fernández demostró que está dispuesto a distender el conflicto con los Estados Unidos: la Cancillería rechazó este 6 de enero el golpe del régimen Nicolás Maduro contra la Asamblea Nacional de su país y el gobierno de Trump se manifestó gratamente sorprendido. Desde el kirchnerismo duro hicieron un sugestivo silencio de bronca contenida.

La historia del conflicto que vuelve

La trama de este conflicto no es nueva. En su investigación de la causa AMIA, Nisman era aliado de fierro del director de Operaciones de la SIDE, Antonio “Jaime” Stiuso, y de todo el ala “profesional” del organismo, que tenían respaldo de los Estados Unidos e Israel, que siempre exigieron el esclarecimiento del atentado de 1994 que dejó 85 muertos. Por impulso del propio Néstor Kirchner en 2005, también aliado de Washington en esos tiempos, ambos se habían convertido en los abanderados de la acusación contra la República Islámica de Irán.

Como espejo de esta acusación de Nisman-Stiuso, Kirchner primero y luego Cristina reclamaron desde entonces, todos los años ante la asamblea general de las Naciones Unidas (ONU), que el régimen iraní de Mahmud Ahmadineyad debía enviar en forma inmediata a la Argentina a los ocho funcionarios iraníes acusados para comparecer ante el juez federal Rodolfo Canicoba Corral como acusados en la causa.

El día que Cristina se amigó con Irán en la ONU

Era casi una política de Estado: oficialismo y oposición la avalaban. Pero se interrumpió en 2011, luego de fallecido Kirchner. En la reunión de la ONU en ese año Cristina Kirchner anunció que aceptaría constituir “un canal de diálogo” que ofrecía Teherán y le ordenó al entonces embajador argentino ante la ONU, Jorge Argüello, que presenciara el discurso de Ahmadineyad ante la asamblea y no se retirará como lo hacía todos los años en gesto de desagrado por la reticencia de Irán. Incluso se hablaba de un tercer Estado como lugar neutral para el juicio.

Pero el año siguiente trajo más novedades. En la asamblea general del 25 de septiembre de 2012, luego de largas e intensas negociaciones secretas, Cristina anunció el acuerdo con Irán, y en enero de 2013 se firmó el Memorandum, el mismo que Nisman y Alberto Fernández catalogaron luego como “prueba fundamental” del encubrimiento. El juicio se haría en Teherán con una comisión de la verdad con necesario aval de Irán y los acusados no salían de su país.

Tapa del diario La Nacion del 26 de septiembre de 2012

El espionaje K contra Nisman y Stiuso

Desde aquel 2011, Nisman y Stiuso se convirtieron en el blanco del “ala política” que respondía al kirchnerismo, a La Campora, y a la entonces presidenta Cristina Kirchner, aliados a Venezuela y a Irán. La inteligencia K estaba conformada por el director de la SIDE, Héctor Icazuriaga, una figura decorativa y protocolar; por el subdirector (jefe operativo real), Francisco “Paco” Larcher; por el director de Reunión Interior, Fernando Pocino; por el jefe del Ejército y de inteligencia militar, César Milani, y, según Nisman, por el espía Ramón “Allan” Bogado.

Ese era el cuadro de situación que tenía Stiuso al momento de la sospechosa muerte de Nisman. La inteligencia K comenzó a enfrentarse contra Nisman y Stiuso en distintos episodios aún inéditos.

https://www.youtube.com/watch?v=HArJrFS5mZo

En su denuncia de encubrimiento, Nisman sindicó como principal negociador con Irán a Ramón Allan Bogado: sus interlocutores eran Yusuf Jalil, representante informal de Irán en la Argentina, y el ex agregado cultural de la embajada de Irán, Moshen Rabbani.

¿Quien era Allan Bogado? Debería aclararlo la Justicia

Se supone que Nisman llegó a esas escuchas mediante información que pudo haber aportado Stiuso. Sin embargo, Bogado declaró luego, y lo repitió en el documental de Netflix “El fiscal, la presidenta y el espía” que él respondía a Stiuso y que estaba infiltrado entre los iraníes para ganarse la confianza y controlarlos mejor. Según su teoría, Nisman había quedado expuesto a un papelón, porque estaba denunciando a un espía propio, él. Y que había sido el propio Stiuso que le había encargado un trabajo de engaño a los iraníes y que esa confusión pondría en ridículo al fiscal.

Pero Stiuso aclara en el mismo documental que él denunció penalmente a Bogado en noviembre de 2014 por hacerse pasar por un espía orgánico de la SIDE sin serlo. O sea, Bogado miente, según Stiuso. Y éste lo denunció luego de detectar supuestas gestiones en otros casos en los que se hacía pasar por personal estable de la ex SIDE.

Pero Nisman lo sindicaba a Bogado en su denuncia como “agente de inteligencia que responde al kirchnerismo” y prometió contar detalles en el Congreso el 19 de enero de 2015, cosa que no pudo porque antes murió. ¿No sabía Nisman que Stiuso lo había denunciado? ¿Porqué Stiuso no le avisó a Nisman que ese sujeto no era de la ex SIDE?

Ramón Allan Bogado, denunciado por Nisman

Fuentes cercanas a Stiuso dicen que Nisman escribió por error o apuro praa presentar su denuncia el 15 de enero de 2015 que Bogado era agente de la ex SIDE cuando en realidad era un agente “inorgánico” que presuntamente habría hecho aquel trabajo de acercamiento a los representantes iraníes para la firma del Memorandum por encargo de la “SIDE K” o el “ala política”. Eso era, precisamente, lo que debía establecer la Justicia: ¿Quién era Bogado, para quien trabajaba y qué buscaba?

Aparece Lagomarsino y su sospechosa “arma amiga”

La sospechosa muerte del fiscal especial de la AMIA fue el resultado de una grieta violenta originada en la corrupción, las malas prácticas del mundo de los espías, un sinfín de delitos, el aprovechamiento de los políticos respecto de ese submundo, y por sobre todo, el cambio del alineamiento internacional que el gobierno de Cristina Kirchner hizo respecto del de su antecesor y fallecido esposo Néstor Kirchner.

En ese marco de enfrentamiento, se tejen todas las hipótesis: el suicidio por un desengaño de última hora de sus propios aliados, como sostiene el kirchnerismo, aunque no se encontró pólvora en sus manos, o un homicidio causado por alguna célula de sicarios iraníes o argentinos reclutada por sectores subalternos vinculados a Irán o al sector del kirchnerismo que había sido denunciados de encubrimiento, aunque nunca se encontraron huellas de terceros en el baño ni en la casa.

Esta última es la hipótesis de Stiuso. Este super agente, más que nadie, sabe que en la ex SIDE había agentes entrenados para irrumpir en cualquier hotel, habitación, casa o departamento y revolver todo sin que nadie lo percibiera. Eso fue lo que hizo el organismo desde 1992, luego del atentado a la embajada de Israel, con todos los altos dignatarios árabes que se alojaban en Buenos Aires. Y desde 1994, el ataque a la AMIA, profundizaron esa política de seguimientos “ambientales”.

La aparición de Diego Lagomarsino abonaba la hipótesis de Stiuso: el técnico informático fue quien, inducido por algún motivo, ingresó dos veces ese sábado, y le prestó a su amigo y jefe el arma “amiga” de la que salió el tiro que mató a Nisman. Lagomarsino asegura que se la prestó por pedido del propio Nisman, preso de la angustia por la seguridad de sus hijas.

Los kirchneristas aseguran que Stiuso traicionó a Nisman por algún motivo y que éste lo llamó por telefono el sábado, en medio de las horas de angustia, y el espía no le atendió el llamado. Stiuso dijo en el documental de Netflix que “lo iba a terminar de hundir si lo atendía”. Quería preservarlo de que la denuncia quedara asociada a Stiuso. Y dijo que pensaba hablar con él luego de su exposición en el Congreso el lunes siguiente.

Los llamados que la Justicia nunca esclareció

Otro de los cabos sueltos, aún sin respuesta, es el entrecruzamiento de llamados que se produjo entre las 8 de la mañana y las 22 del domingo 19 de enero, entre todos los espías de inteligencia mencionados, altos jefes militares y agentes de seguridad. Esa prueba todavía no fue procesada por la causa del juez federal Julián Ercolini y el fiscal Eduardo Taiano. Todos ellos deberían explicar cada uno de los contactos telefónicos cuando se supone que el fiscal ya estaba muerto pero nadie lo sabía públicamente.

El 16 de febrero de 2015, antes de la marcha de los paraguas por el mes de la muerte de Nisman, Alberto dijo que el encubrimiento a Irán -cuya denuncia originó la muerte- estaba totalmente probado, incluso aunque la ex Presidenta había logrado aprobar el tratado con Irán como una ley del Congreso. Exactamente eso dijo en un artículo de La Nacion.

https://www.lanacion.com.ar/politica/hasta-que-el-silencio-aturda-a-la-presidenta-nid1768893

El primer Kirchner había sido un decidido aliado de los Estados Unidos y de Israel. Especialmente en lo concerniente a la investigación del atentado a la AMIA que se cobró 85 muertos y más de 300 heridos. El objetivo de Kirchner desde 2003 era mejorar la situación financiera de la Argentina y renegociar la deuda en default desde 2001. Hoy Alberto Fernández enfrenta las mismas necesidades que Néstor Kirchner entonces.

Pero Kirchner murió el 27 octubre de 2010 y Alberto Fernández se había ido del gobierno en 2008. Desde 2007 gobernaba Cristina. Hasta su muerte, Kirchner mantuvo un fuerte control sobre la ex presidenta y se perfilaba para sucederla en 2011. Pero Cristina se quedó sola en octubre de 2010 y nunca pudo lograr la confianza del gobierno de Barack Obama, que rechazaba el populismo de Cristina y nunca la ayudó en su pelea contra los “fondos buitre”, la piedra en el zapato de la gestión cristinista.

La ex presidenta, mucho más dogmática y antinorteamericana que Néstor, cambió allí su estrategia y rompió con Washington en 2012 para abrazarse al régimen bolivariano de Hugo Chavez en Venezuela y para firmar aquel Memorandum a la República Islámica de Irán.

El objetivo del final de su gobierno, según Nisman, fue comprarle petróleo a Teherán a cambio de poder venderle granos y, según algunas versiones, uranio enriquecido. El cambio de aliados abrió una grieta en la SIDE por el cambio de estrategia del Poder Ejecutivo respecto de la causa AMIA que era central en la relación con EE.UU. El régimen iraní pasó de ser encubridor de terroristas a potencial aliado.

Kirchner designó a Nisman-Stiuso como investigadores

En medio de los dos extremos del péndulo, hubo una historia de espías y de política. Para sostener aquella alianza con el gobierno de George W. Bush, Kirchner designó en 2005 a Nisman al frente de la Unidad Fiscal de Investigación (UFI) AMIA. Y le ordenó al director de Operaciones de la SIDE, Antonio “Jaime” Stiuso, que fuera su colaborador principal. Stiuso tenía a su cargo a unos cien agentes de inteligencia y contrainteligencia. Entre ellos, dos agentes femeninos que hablaban a la perfección todos los idiomas y dialectos del fundamentalismo islámico.

Nisman y Stiuso se convirtieron en una dupla indestructible con respaldo de los Estados Unidos, Israel y otros servicios de inteligencia del primer mundo. Para Nisman, era la investigación de su vida. El ala “profesional” y el “ala política” de la SIDE (Icazuriaga, Larcher, Pocino, Milani, Bogado) convivieron durante varios años sin mayores problemas hasta 2012. Como todo en la inteligencia, el posterior enfrentamiento también fue secreto, aunque algunos detalles trascendían en los diarios.

https://www.lanacion.com.ar/politica/cristina-arma-su-propio-esquema-de-inteligencia-nid1600965

https://www.lanacion.com.ar/politica/stiuso-y-los-kirchner-una-relacion-antigua-y-ambigua-nid1766939

https://www.lanacion.com.ar/politica/una-secretaria-atravesada-por-feroces-intrigas-de-poder-nid1753050

 

https://www.youtube.com/watch?v=U_V_27Q_v9U

Alberto Fernández era el jefe del Gabinete en 2005 cuando el entonces presidente Néstor Kirchner, su gran amigo, designó a Nisman como fiscal de la Unidad Fiscal para la Investigación de la AMIA, la UFI AMIA. Y le puso a disposición a la ex SIDE para darle el soporte investigativo. Nisman venía colaborando como fiscal con los fiscales titulares del caso AMIA Eamon Mullen y José Barbaccia.

Pero estos últimos fueron corridos de la causa cuando fracasa la “pista local” del ex juez federal Juan José Galeano. Nisman pasaría a encabezar la pesquisa con una unidad especial. Su nexo en la SIDE iba a ser el director de Operaciones, Stiuso, que venía investigando la “pista iraní”, y al Hezbollah, como autores del atentado.

Nisman y Stiuso se conocieron en 2001 durante el juicio oral. Kirchner en persona, en una reunión junto a Alberto Fernández, le dio la instrucción a Stiuso de que colaborara con Nisman: la inteligencia debía producir la información y el fiscal debía transformar esa información en prueba judicial.

La historia de enfrentamientos en la SIDE

Muchos episodios ocurrieron en la SIDE por aquellos años. En 2004 y 2005, el agente de inteligencia Raúl Rosa, cuyo nombre supuesto era Ramiro Rodoni, descubrió la pista de narcotráfico de la línea Southern Winds, con el seguimiento de cargamentos de droga a través de una extraña ruta aérea entre Córdoba y la localidad peruana de Tacna.

Raúl Rosa, ex agente de la ex SIDE

Esa ruta no tenía justificación ni razonabilidad comercial y se descubrió luego que en esos vuelos viajaba cocaína que terminaba en el aeropuerto de Barajas, Madrid. Rosa alertó a su superior de la SIDE, el director general de Análisis, Alberto Mazzino, pero luego de consultar con Larcher le bajó la orden de que no había que seguir esa línea investigativa.

Francisco “Paco” Larcher

Las valijas voladoras de Southern Winds, el primer conflicto

En las reuniones de todas las fuerzas de seguridad en el Sedronar, Rosa, que era el delegado de la SIDE por temas de narcotráfico, compartió la información con otras fuerzas y la noticia llegó al diario La Nacion. El vuelo Tacna-Córdoba se había convertido en la ruta más famosa. Había tantas coincidencias en que los vuelos de Sowthern Winds cargaban fuertes remesas de cocaina, que las fuerzas de seguridad llegaron a la conclusión, después del descubrimiento, de que SW estaba vinculada la narcotráfico.

Y los permisos para esas extrañas rutas se los otorgaba el entonces secretario de Transportes, Ricardo Jaime. A partir de allí comenzó un calvario para Rosa, que en 2006 debió renunciar a la SIDE. Rosa tuvo la sospecha, o la información interna del Gobierno, que la aerolínea SW era un instrumento del máximo nivel político. Con 38 años, debió interrumpir más de 20 años de impecable carrera en Inteligencia.

 

https://www.lanacion.com.ar/sociedad/el-gobierno-tuvo-informes-previos-de-las-valijas-voladoras-nid681221

Este episodio dejó en evidencia, ya desde entonces, que existía un “ala profesional” y tradicional del organismo que chocaba contra las decisiones políticas que transmitía hacia abajo Larcher.

Denuncian escuchas ilegales de la SIDE K

Se comenzó a conocer entonces, como luego declaró Rosa en el diario La Nacion, que Larcher había montado un sistema de escuchas ilegales y que todos los días al caer la tarde cruzaba la avenida Rivadavia desde la calle 25 de Mayo hacia la Casa Rosada, con carpetas e informes que contenían supuestamente escuchas telefónicas hechas en la jornada. Y nadie podía certificar si esas escuchas eran legales, es decir ordenadas por jueces en el marco de causas judiciales o “precausas”.

https://www.lanacion.com.ar/politica/raul-rosa-el-kirchnerismo-hizo-escuchas-ilegales-a-carrio-duhalde-y-lavagna-nid2220568

Un alto funcionario llamó cierta vez a un periodista preocupado para contarle que el Presidente lo había convocado a su despacho para transmitirle que sabía que ese día funcionario y periodista habían estado hablando por teléfono y el Presidente le dio a entender que conocía el contenido de la charla y le anticipó la tapa del diario del día siguiente.

Comenzaron a trascender en los diarios las versiones de actividades de espionaje interno a opositores, funcionarios propios, periodistas y empresarios. En ese estilo tan explícito de meterse en la vida de los otros también hubo choques con el “ala profesional”.

Stiuso y Arroyo Salgado, contra Aníbal Fernández

En ese mismo año 2006, la SIDE descubrió que Néstor Kirchner recibía información de inteligencia por fuera del organismo estatal de inteligencia. El entonces Presidente se lo había confesado, en tono de chicana, al subdirector de la SIDE, Francisco Larcher. “Ustedes me pasan información incompleta. ¿Qué pasa que Aníbal (Fernández) me trae mejor información que ustedes en sus carpetas?”, le dijo el ex presidente a Larcher.

Era la peor mojada de oreja para los agentes de la SIDE. Anibal era ministro del Interior y competía con ellos por la “oreja” y la información presidencial. Eso disparó una investigación de Larcher dentro del organismo junto a los dos hombres fuertes entonces de la SIDE: el propio Stiuso, director de Operaciones, y Fernando Pocino, director de Reunión Interior. Entre Stiuso y Pocino había recelos profesionales, pero trabajaban juntos en los albores del kirchnerismo.

Stiuso era “profesional” y Pocino también, pero éste respondía a Néstor y Cristina Kirchner en el “organismo”. Y por su trayectoria en la SIDE, desde el gobierno de Raúl Alfonsín, muchas veces tenía más influencia que el director de la SIDE, Héctor Icazuriaga, y que el propio Larcher, dos viejos laderos de Kirchner de Santa Cruz. Pocino era el que hacía las tareas que demandaba la política en el máximo nivel.

Sin embargo, por debajo de la línea oficial, ambos defendían a “la Casa” (la ex SIDE) de ataques externos y rápidamente dieron con los supuestos informantes de Aníbal Fernández. Eran dos ex espías de la SIDE de origen militar que en ese momento trabajaban para la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y esa fuerza, casualmente, dependía orgánicamente del entonces Ministro del Interior. O sea, de Aníbal Fernández.

Los escurridizos espías eran Pablo Carpintero e Iván Velazquez, dos cuadros de inteligencia surgidos de las filas del Ejército. La información que manejaban provenía de las intervenciones de los correos electrónicos de famosos, políticos, artistas, periodistas y funcionarios.

Periodistas procesados por una guerra de espías

Tras casi dos años de trabajar juntos, Stiuso tenía ya una relación cotidiana con Nisman. Entonces generó una maniobra judicial para que Velazquez y Carpintero fueran denunciados penalmente en la jurisdicción de San Isidro, donde la jueza federal era nada menos que Sandra Arroyo Salgado, entonces esposa de Nisman. El rompecabezas debía encajar perfectamente.

La magistrada procesó con toda eficiencia al ex titular de la SIDE Juan Bautista Yofre; a Velazquez; a Carpintero; a Héctor Alderete de Seprin; a Carlos Pagni y a Roberto García que trabajaban entonces en Ambito Financiero; a Edgar Mainhard de Urgente 24; a Néstor Ick del más poderoso grupo de medios de Santiago del Estero, y al general retirado Daniel Reimundes, amigo del Tata Yofre. El gobierno de Néstor Kirchner buscó a través de Larcher involucrar a más periodistas a través de filtraciones que colaron en la columna dominical de Jorge Lanata en su diario Crítica, firmadas en conjunto con Luciana Geuna y Jesica Bossi.

Pero la causa nunca prosperó, porque en rigor, según observadores judiciales, era para mantener en vilo a Anibal Fernández. Luego de la muerte de Nisman, Arroyo Salgado desprocesó a todos y la cerró.

Pero en aquellos años, el kirchnerismo aprovechó la volada para “instalar” en la opinión pública entonces que la “prensa golpista” hacía operaciones sucias a través de espías ilegales. Los agentes debieron irse del país y quedaron prófugos en Uruguay para no ser detenidos. La Casa Rosada y la jueza nunca sacaron a la luz que esos topos eran colaboradores de Aníbal Fernández. Años después Velazquez se comunicó con Alberto Fernández para contarle a quien respondían en la PSA.

Esa pelea se mantuvo en el secreto por muchos años y fue quizás el motivo de pelea más fuerte entre la ex SIDE y Aníbal Fernández. Aníbal se había metido con Stiuso y a Pocino. Por varios años, Aníbal Fernández fue al Senado y sólo regresó al Gobierno, como jefe de Gabinete, cuando Cristina echó a Stiuso de la SIDE, en diciembre de 2014. Creer o reventar.

Kirchner hacía los deberes con Washington; Cristina se rebeló

Stiuso y Nisman habían investigado la causa AMIA con apoyo de Kirchner. Alberto Fernández era parte de esa estrategia porque era el jefe del Gabinete de aquel primer gobierno K. Y de ese modo Kirchner convalidó los informes que Stiuso ya había comenzado a elaborar con el gobierno de Eduardo Duhalde, bajo la gestión en la SIDE de Miguel Angel Toma. Esta política era quizás uno de sus pilares del alineamiento con Washington. Kirchner siguió en este tema esa línea duhaldista y tomista.

Por fin, el juez Canicoba Corral pidió la indagatoria de ocho ex funcionarios iraníes como acusados por el ataque a la AMIA en 1994. Kirchner hacía los deberes con los Estados Unidos pero abrazado a Hugo Chavez. El punto de inflexión del enfrentamiento con Washington fue en 2012 cuando Obama decidió viajar a Chile y pasar por alto a la Argentina. Fue la peor ofensa para la ex presidenta. Su canciller Timerman allanó por entonces un avión de la Fuerza Aérea de los EE.UU. en Ezeiza y abrió armamento militar con un alicate. Ello provocó la casi ruptura de relaciones bilaterales. Pocos meses después, en enero de 2013, Timerman acordaba con Irán la firma del Memorándum de entendimiento por la causa AMIA.

Stiuso denunció a Cristina pero Larcher lo desmintió

La muerte de Nisman disparó otras cosas. Stiuso declaró en la justicia en 2015 que Larcher mucho tiempo antes ya les había ordenado a él y a Nisman, supuestamente de parte de Cristina, que “dejaran de investigar a Irán”. Larcher negó ese testimonio en la Justicia. Stiuso pidió un careo que nunca se hizo y ofreció como testigo a Mazzino, su mano derecha, que según dijo estaba presente en la reunión con Larcher. Luego de la desmentida judicial de Larcher, Stiuso quedó muy enfrentado con él.

https://www.lanacion.com.ar/politica/fuerte-giro-de-la-presidenta-negociara-con-iran-por-la-amia-nid1511717

Las sugestivas amenazas que recibió Nisman

Luego de la confirmación del pacto con Irán, pero antes de la firma del Memorandum, Nisman comenzó a recibir amenazas de muerte. En ellas le advertían a “mi querido Pajarito”, con un lenguaje cargado de violencia y ensañamiento, que ya no tenía más el apoyo del poder político. Ni él ni Stiuso. Y que ambos, y sus familias, iban a sufrir las terribles consecuencias de perseguir a ex funcionarios de Irán. También insinuaban enojo con Nisman por no haber controlado a la jueza Sandra Arroyo Salgado, esposa de Nisman, por haber procesado a Velazquez y compañía.

Un elemento que llamó poderosamente la atención era que esas amenazas provenían de una supuesta casilla de correo electrónico encriptada de “hushmail” a nombre de Ivan Velázquez, como se muestra en la foto siguiente. Velazquez era el agente de inteligencia enemistado con la SIDE e investigado por Arroyo Salgado. Parecía un montaje para desviar la atención de Nisman de sus enemigos en la causa AMIA y una pista falsa que lo conducía a Velazquez. Nada parecía encajar bien en la historia.

Si era una amenaza anónima, era absurdo suponer que Velazquez utilizara una casilla propia para autoincriminarse. Para un espía profesional, era como tocar el timbre para espiar. ¿Por qué alguien pondría el nombre de Velazquez en un ataque a Nisman? Evidentemente había un mensaje encriptado: Velazquez estaba investigado por Arroyo Salgado, esposa de Nisman, y colocada en esa causa por Stiuso, el otro “blanco” de la amenaza.

Cristina le dio más fuerza a Milani, contra Stiuso

Luego de esos episodios, la grieta se fue profundizando en la SIDE. Stiuso comenzó a sentir un vacío total del “ala política”. La Casa Rosada comenzó a frenar los aumentos presupuestarios para la SIDE y comenzó a incrementar las partidas para la inteligencia del Ejército, que estaba al mando de César Milani, que rápidamente fue ascendido a jefe del Ejército y triplicó el presupuesto para la inteligencia.

La Dirección de Inteligencia del Ejército hizo fuertes inversiones en equipamiento mientras que la inteligencia estatal lucía desatendida. Entre 2011 y junio de 2015 fue la época de mayor protagonismo de Milani, hasta que Carlos Zannini le pidió la renuncia. La relación del jefe militar con la SIDE era Fernando Pocino y agentes inorgánicos subordinados a éste.

La “operación Massa” enardeció a Cristina

En 2013, Cristina Kirchner interpretó que la inteligencia “profesional” le había puesto una cascara de banana para hacerla tropezar. Los informes de los hombres de Stiuso a Larcher le indicaban que Sergio Massa no se presentaría como candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires. El entonces intendente de Tigre le había confiado a varios periodistas que iba a enfrentar a la Presidenta y la única que no lo sabía era ella.

Confiada en ganar con la fusta bajo el brazo, Cristina impulsó la candidatura de Martín Insaurralde, intendente de Lomas de Zamora. Esa elección era clave para buscar una re-reelección o poder entronizar a un heredero que garantizara la continuidad del kirchnerismo en 2015, alguien más confiable que Daniel Scioli para la Presidenta.

Cuando Massa anunció formalmente su candidatura, la ex presidenta se sintió traicionada y perdió la confianza en Larcher y más aún en Stiuso. Su otro ex jefe de Gabinete (2008-2009) le había puesto en riesgo todo el “proyecto” político y de hecho ganó las elecciones de medio término por más de 40 puntos en el principal distrito del país: provincia Buenos Aires. Cristina perdió los estribos porque Massa se había aliado con Mauricio Macri para darle jaque mate a la re-reelección de ella en 2015. Cristina no dudó entonces en profundizar su alianza con Milani y Pocino, en desmedro de Stiuso y de la línea profesional de “La Casa”.

La Rosada sospechaba que Stiuso movía causas

Pero las vendettas desde 25 de mayo no cesaban. Comenzaban entonces a proliferar las causas judiciales contra funcionarios K. Fue la época de mayor avance de la causa Ciccone que involucraba a Amado Boudou, su vicepresidente, y otros kirchneristas veían mover sus causas en los juzgados de Comodoro Py.

Ministros de Cristina comenzaban a sospechar que Stiuso tenía estudios de abogados dedicados a escribir denuncias en contra de los funcionarios K con información surgida de “La Casa”. Y que contaba con operadores judiciales avezados para hacerlas avanzar. Hoy muchos kirchneristas sospechan que el chofer Oscar Centeno, que escribió en sus cuadernos todas las supuestas coimas del kirchnerismo, era un oficial de inteligencia del Ejército y bien pudo haber sido “plantado” por Stiuso para armar carpetas en los inicios del kirchnerismo para usar en caso de necesidad.

Matan al “Lauchón”, un mano derecha de Stiuso

El 9 de julio de 2013, un escuadrón del Grupo Halcón, de la policía de la Provincia de Buenos Aires, entró a sangre y fuego a la casa de Pedro “Lauchón” Viale, en Moreno, y lo mató a balazos. Llevaban una orden de allanamiento del juez federal Juan Manuel Culotta por una causa de drogas y usurpación de propiedades y otros delitos.

El “Lauchón” era la mano derecha de Stiuso en materia de investigación de drogas. Stiuso había estado cenando horas antes en esa casa. El espía número uno de la Argentina nunca pudo dejar de pensar que esa muerte había sido un aviso y que, tal vez, los halcones podrían haberlo encontrado a él si ingresaban unos minutos antes.

Tal vez, el mismo Stiuso era el blanco, además de Viale, piensa el ex número uno de la ex SIDE. Stiuso nunca le pudo perdonar a Daniel Scioli esa muerte y años después se lo dijo en una reunión en la SIDE.

Pedro “Lauchón” Viale

Eso explica que, en el documental de Netflix, Stiuso dijera abiertamente que el creía que el kircherismo lo quería matar.

“Si me matan no miren a Oriente, miren al Norte”

Durante tres largos años, la grieta en la SIDE había sido demasiado expuesta. Stiuso y Nisman tenían la tranquilidad de tener apoyo de las principales agencias mundiales de inteligencia, en especial de los Estados Unidos, de Alemania y de Gran Bretaña.

Cristina notaba que las causas judiciales iban avanzando contra sus funcionarios y que se publicaban en primicias de los diarios Clarín y La Nacion. Ello desataba en el núcleo K todo tipo de teorías conspirativas.

Este malestar se puso de manifiesto el 30 de septiembre de 2014. En un acto en el Salón de las Mujeres del Bicentenario en la Casa Rosada, Cristina Kirchner denunció que los “organismos de inteligencia del Estado” habían dejado trascender en Clarin que investigaban a un sospechoso tunecino en la Triple Frontera vinculado al ISIS que tendría un plan de asesinar a la Presidenta.

Cristina Kirchner dijo irónica: “No creo que sea cierto”. Y explicó que si “los organismos de inteligencia trabajan para mí, a la primera que deberían haberle avisado es a mí y no a Clarín”. Y luego prosiguió: “Si me pasa algo, nadie mire al Oriente, miren hacia el Norte”. Todos se rieron, pero muy pocos conocían el verdadero alcance de sus palabras. Ella sospechaba a esa altura que era víctima de un complot organizado por Estados Unidos.

https://www.youtube.com/watch?v=oubvDpO02c4

La ironía de la Presidenta pasó inadvertida para muchos, menos para los que conocían la trama del enfrentamiento dentro de los organismos de inteligencia. Era una reprimenda severa contra Stiuso. Era la primera vez, que Cristina blanqueaba su feroz pelea contra ese sector de la SIDE y atribuía los mensajes a través de los diarios a “los sectores concentrados de la economía que quieren voltear al Gobierno”.

La Doctora descabeza la ex SIDE

Sólo pasaron dos meses y medio. El 14 de diciembre, la Presidenta le hizo hacer un sorpresivo anuncio a su vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro: toda la cúpula de la SIDE renunciaría y sería reemplazada por Oscar Parrilli, hasta entonces secretario general de la Presidencia, y por Juan Martín Mena, el número dos del Ministerio de Justicia que dirigía Julio Alak. En pocos días, Parrilli le pidió la renuncia a Stiuso pero no a Pocino, que permaneció hasta los tiempos de Macri.

Con Stiuso se fueron más de cien agentes de la “línea” del organismo, del equipo de investigaciones del espía más famoso. La depuración de Stiuso y todos sus investigadores, en los primeros días de enero, encendió todas las alarmas de Nisman, que estaba de viaje en Europa con sus hijas.

Nisman apura su denuncia por temor a que lo echen

Algunas versiones indicaron en aquel momento que el fiscal tuvo información/advertencia de que la entonces procuradora general de la Nacion, Alejandra Gils Carbó, preparaba la propia remoción de Nisman y la disolución de la unidad UFI AMIA. En pleno proceso de enfrentamientos internos solapados, Nisman había estado preparando una denuncia por “encubrimiento” a Irán por parte de la Presidenta, Timerman y “muchos funcionarios de inteligencia kirchneristas”.

Además del espía inorgánico Bogado, Nisman mencionó en ese escrito a Fernando Esteche, antiguo jefe de Quebracho, organización que siempre fue mencionada como parte de la planta de la SIDE, y también al ex piquetero K Luis D’Elía, que tenía abiertas relaciones con Irán, y que organizaba viajes a Teherán para periodistas y hombres de la política.

Esteche y D’Elía solían tener relación también con Oscar Parrilli desde que éste era secretario general de la Presidencia y se ocupaba de relacionarse con los piqueteros en el primer piso de la Casa Rosada.

El fiscal temió que la Presidenta hubiera estado informada de esta denuncia inminente mediante filtraciones y en ese contexto cobraba sentido la versión que tenía de que podía ser removido de la causa. Creyó entonces que tenía que actuar antes que la Presidenta y que Gils Carbó. Ganarles de mano. Por eso, atribulado, interrumpió sus vacaciones en España y regresó a Buenos Aires el 12 de enero para presentar la denuncia de encubrimiento el miércoles 14 de enero de 2015 en Comodoro Py, la cual recayó en el juzgado federal de Daniel Rafecas.

Nisman ya se había divorciado de Arroyo Salgado, pero la decisión de regresar de España antes de tiempo generó una discusión familiar porque él estaba junto a una de sus hijas y la dejó en el vip del aeropuerto de Barajas, en Madrid, a la espera de que la jueza llegara de Barcelona con su otra hija para quedarse recorriendo Europa con ambas.

Nisman se intentó proteger con sus apariciones públicas

Una vez presentada la denuncia de encubrimiento, la entonces diputada Patricia Bullrich, de PRO, invitó a Nisman exponer su denuncia ante el Congreso y Nisman creyó que eso sería bueno para protegerse de operaciones, filtraciones o atentados. Anunció por televisión y ante todos los medios de prensa que iba a dar todos los detalles en una sesión del Congreso el lunes siguiente.

Denunció en TN que del encubrimiento participaban muchos agentes de inteligencia “que responden directamente a la Presidenta” y que “nada de lo que se hace acá es sin la directiva de la Presidenta”. La mención a agentes de inteligencia vinculados con la ex Presidenta dejaba por primera vez expuesta la fractura y el enfrentamiento del mundo de la inteligencia.

https://www.youtube.com/watch?v=TtaTS0rvQWw

Según Nisman, la Argentina quería comprarle petróleo a Irán y venderle granos, entre otros acuerdos. Otras versiones hablaban de posibles exportaciones de uranio enriquecido por parte de la Argentina a Irán.

Nisman dijo entonces que, mientras que a Cristina sólo le interesaba el comercio para resolver la crisis energética y obtener dólares, a la República Islámica de Irán le interesaba el levantamiento de las “circulares rojas” que pesaban sobre los ocho imputados para que Interpol no los pudiera detener en cualquier parte del mundo y trasladar a la Argentina para declarar en la causa. Anunció en esa entrevista que todas las pruebas las presentaría el lunes siguiente ante el Congreso.

Pero el sábado a la noche Nisman no contestó más mensajes por whatsapp. Horas antes había estado con Lagomarsino que dejó su pistola Bersa en su departamento. Y el domingo luego de las 22 su madre Sara Garfunkel lo encontró muerto en el baño de su departamento del edificio Le Park de Puerto Madero, con un balazo en la cabeza y en medio de un charco de sangre ya casi seca por tantas horas de derramada.

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